OMAR ALBERTO CORREDOR V.
Epilogo del Libro "BASES FUNDACIONALES DE LA INSTITUCIONALIDAD POLÍTICA Y JURÍDICA VENEZOLANA" Una evaluación ética.-
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Dedicado a la periodista MIRTHA RIVERO, autora del excelente Ensayo de historia política, "LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS", que pone de manifiesto las terribles consecuencias de la "Desfenestración Prematura" del gobierno de CARLOS ANDRÉS PÉREZ, con el apoyo irresponsable de una "Clase Política"; que tal como ocurrió en octubre de 1945, no supo esperar con paciencia, el curso pacífico y democrático, de un proceso político que nunca debió interrumpirse.-
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EPILOGO PROSPECTIVO: UNA MIRADA RETROSPECTIVA AL 18 DE
OCTUBRE DE 1945. SUS EFECTOS INMEDIATOS Y SUS CONSECUENCIAS FUTURAS. REVOLUCION O RETROCESO?
“EL
DERROCAMIENTO DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL PRESIDIDO POR EL GENERAL ISAIAS
MEDINA ANGARITA, SIGNIFICÓ UNA TOTAL RUPTURA, NO SOLO DEL ORDEN INSTITUCIONAL
DEMOCRÁTICO QUE REPRESENTABA CON TODA LEGITIMIDAD AQUEL GOBIERNO, SINO LA
IRREMEDIABLE INTERRUPCIÓN DE UN PROCESO EJEMPLAR DE CONSTRUCCIÓN DEMOCRÁTICA
SÓLIDA, QUE HUBIERA PODIDO EVITARLE AL PAÍS, LOS GRANDES ERRORES DE CONDUCCIÓN,
DESVIACIÓN DE FINES Y ADULTERACIÓN DE LA IDENTIDAD DE LAS INSTITUCIONES QUE HAN
OCURRIDO, COMO CONSECUENCIA DIRECTA DE AQUEL SUCESO, DESDE ENTONCES HASTA EL
PRESENTE, Y QUE HOY CONSTITUYE LA CAUSA PRINCIPAL DE LOS GRANDES PROBLEMAS POLÍTICOS,
ECONÓMICOS, SOCIALES E INSTITUCIONALES QUE VENEZUELA VIENE PADECIENDO”
(ARTURO USLAR PIETRI, “Golpe y Estado”, Grupo Edit.
Norma, 1992).
Este Capítulo está escrito, casi enteramente de
memoria, sin palabras hechas, sin frases preconcebidas, sin abundosas citas;
solamente las ideas, los conceptos y la más sencilla historiografía de los
hechos que hemos podido “RECOPILAR”, en muchos años de oír y leer “historias”;
“cuentos”, y testimonios proferidos por personajes honorables, por hombres creíbles;
por familiares, amigos y venezolanos muy cercanos, que vivieron, sintieron y
sufrieron en última instancia, los sucesos y las consecuencias de aquella fecha
aciaga, que quedó marcada con la tinta indeleble de los acontecimientos
trascendentes. Podría decirse, sin ambages, que está escrito con el corazón en
la mano.
Aquí se expresan opiniones, comentarios, algunos
inéditos, lo cual al final envuelven puntos de vista personales, visiones
prejuiciadas y juicios de valor, pero con una contundente, coherente y
fundamentada relación de los hechos, que se constituyen en aproximaciones a la
verdad histórica e institucional, por cuanto la verdad total no existe; es
simplemente una ENTELEQUIA. A la hora
del análisis hay que reivindicar esa “verdad”, o esa aproximación; la ETICA de
los hechos y las condiciones históricas objetivas de cada época analizada, sin
extrapolaciones absurdas, sin eufemismos inútiles, si no se quiere encarar
simples ideologías, con el desprecio absoluto de la realidad. Los hechos están allí,
palpables, tangibles, no pueden esconderse ni soslayarse; y poseen una fuerte
contundencia, que hablan por sí mismos.
MAHATMA GANDHI, en su denodado afán de buscar la
verdad de todos los acontecimientos de la vida, creó la técnica del SATYAGRAHA,
que se traduce como “La persistencia de la Verdad”. La premisa básica de esta técnica, consiste
en que ningún hombre capta la verdad total, por lo que no tiene derecho alguno
de imponer su interpretación de la verdad particular a los demás. Sin embargo, tiene el pleno derecho y el
deber moral de oponerse a todo lo que le parezca INCORRECTO, de las ideas
contrarias. De allí, que el hombre que
practica esta “Técnica”, se niega a cooperar y a conciliar con un sistema social
o político que esté asentado sobre la “INMORALIDAD” de las ideas y de los
conceptos, que el propio sistema enarbola.
En ese orden de ideas, la violencia superior impone un enfoque de la
verdad al otro. La victoria no implica
necesariamente, que los triunfadores tengan más autoridad moral que sus
adversarios, aunque los vencedores han esgrimido siempre este argumento.
En los procesos políticos, los vencedores pretenden
siempre imponer “sus verdades”, y sus concepciones a los vencidos. Así sucede
en todos los tiempos, así sucedió aquel 18 de octubre de 1945, cuando se
soltaron las amarras de la impaciencia de una “Clase Política”, coaligada con
un grupo de militares de nivel medio, ostensiblemente ansiosos de acceder al
poder, solamente para escalar los altos mandos del ejército, que se les habían
negado desde tiempo atrás. El Partido
ACCION DEMOCRATICA accedía al poder, por estas ambiciones no satisfechas, y de
la mano de aquellos oficiales “CONJURADOS” de la “UNION PATRIOTICA MILITAR”, sin programa
alternativo alguno frente al país; sin proyecto político definido; sin
respuestas convincentes de justificación, y ante el mismo estupor de sus
propios militantes, por aquella insólita asonada insurreccional, a escasos
meses de finalizar el período constitucional.
Triunfante ya la insurrección, comenzaría a proferir
la “VERDAD” de los vencedores. “TERMINA
LA LARGA DICTADURA GOMECISTA, PERPETUADA POR SUS CAUSAHABIENTES LOPEZ CONTRERAS
Y MEDINA”; “HOY SE INICIA NUESTRA SEGUNDA
Y DEFINITIVA INDEPENDENCIA”; “EL
GOBIERNO REVOLUCIONARIO, HARÁ ENJUICIAR COMO REOS DE PECULADO A LOS PERSONEROS
RESPONSABLES DE LOS MALES ADMINISTRATIVOS PADECIDOS POR LA REPUBLICA, DURANTE
LOS GOBIERNOS QUE SE HAN SUCEDIDO DESDE FINALES DEL SIGLO PASADO”. Nuestros “Nuevos Libertadores”, se erigían de
esta manera, en defensores de la “Democracia” y en Juzgadores de “oficio” de la
Moral Pública. Las reacciones favorables
hacia la insurrección y las solidaridades automáticas de los grupos de presión
y de la Embajada Norteamericana, no se hicieron esperar. El Diario “LA ESFERA”,
en su edición del 23 de octubre de 1945 (El periódico no apareció los días 19,
20, 21 y 22 de octubre), reseña en su página editorial: “LOS SECTORES ECONÓMICOS RESPALDAN A LA JUNTA
REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO; EL SECTOR GANADERO Y EL DE LA INDUSTRIA OFRECIERON
SU RESPALDO AL GOBIERNO”. “EL HERALDO”,
por su parte, ofrecía dos titulares de Primera Página, en su edición del 30 de
octubre (La primera después del golpe militar):
“EXCLUSIVO”: “LOS EE.UU. RECONOCIERON AL NUEVO
GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE VENEZUELA, DESPUES DE CONSULTAS CON LOS DEMÁS
GOBIERNOS AMERICANOS”; “EXCLUSIVO PARA EL HERALDO”, WASHINGTON, OCT. 30
(AP) “LOS INTERESES PETROLEROS
NORTEAMERICANOS EN ESTA, CREEN QUE EL REGIMEN DE BETANCOURT ES MAS DEMOCRÁTICO
QUE EL ANTIGUO RÉGIMEN DE MEDINA, Y ASEGURAN QUE NO HABRÁ DIFICULTADES SERIAS
ENTRE ESTADOS UNIDOS Y VENEZUELA, ACERCA DE LA PRODUCCIÓN PETROLERA NI LA
PROPIEDAD DE LAS EXPLOTACIONES PETROLERAS EN EL PAÍS”.
De hecho, tanto los sectores económicos del país, como
la Embajada de los Estados Unidos en Venezuela, conocían con antelación la
conjura insurreccional contra el Gobierno del Presidente MEDINA ANGARITA, y
venían mostrando claras simpatías hacia los sediciosos. Incluso se comentaba, que algunos personajes
de la banca y de la economía, tenían sus hijos y familiares estudiando en la
Escuela Militar, y conocían sobre las intenciones de “LOS CONJURADOS”, de
sublevar a aquellos “jovencitos” cadetes, para rendir y doblegar al Presidente
MEDINA; seguros como estaban, de que la conducta moral y el talante democrático
y ético del Presidente, “le impediría” atacar a la Academia Militar, que era su
“Hija Predilecta”, y en donde había contribuido a formar, como profesor de la
misma, y con un profundo sentimiento de afecto hacia la institución, a cientos
de oficiales, muchos de los cuales habían sido sus alumnos, y que hoy se
encontraban en las filas de la insurrección. En otras palabras, más duras, pero
sin duda, más realistas, aquellos jóvenes cadetes, irían a servir de “ESCUDOS
HUMANOS” para rendir el coraje y la dignidad del Presidente MEDINA
ANGARITA. El propio General, desde su
destierro en NUEVA YORK, narraba con gran dolor estos últimos acontecimientos:
“….En conversaciones con algunos de los jefes, tuve la
oportunidad de significarles, que no deseaba atacar la Escuela Militar, o por
lo menos detener su ataque lo más posible, conservando todavía el íntimo deseo
de mantener alejados de la lucha a los cadetes, jóvenes todos en edad escolar,
cuyas familias los habían entregado al gobierno, para su formación moral y
profesional, sin considerarse ellos, por nuestras leyes, en servicio militar
activo, pero los oficiales dirigentes del golpe, no tuvieron escrúpulos de
naturaleza alguna, y lanzaron a éstos adolescentes a la lucha armada y a la
insurrección. Algunos de los oficiales que me acompañaban en el Cuartel
“AMBROSIO PLAZA”, y que pocas horas antes habían ratificado su lealtad al
gobierno, se pasaron a las filas de los rebeldes…” (Aparentemente por la
indecisión del Presidente MEDINA de atacar y recuperar el Palacio de
Miraflóres, cuyo cuartel estaba siendo “defendido” por cadetes de la Academia
Militar). En todo caso, ya las
guarniciones de Maracay y las instalaciones de la Academia Militar, estaban en
control de los insurrectos.
“……COMO LO
EXPRESÉ EN UN DOCUMENTO PÚBLICO…….PARA EVITARLE A MI PAÍS, LOS MALES DE UNA
PROLONGADA CONMOCIÓN, DE INSEGURIDAD DE GUERRA CIVIL Y DEL DESPRESTIGIO
INTERNACIONAL, NO VACILÉ UN MOMENTO EN SACRIFICAR MI CONDICIÓN POLÍTICA, EL
PRESTIGIO DEL GOBIERNO QUE PRESIDÍA, MI SITUACIÓN MATERIAL Y LA DE LOS MÍOS, Y
HASTA EL CONCEPTO QUE SOBRE MI VALOR DE SOLDADO PODRÍAN FORMARSE…..” “YA
DETENIDO EN LA ESCUELA MILITAR, TUVE TODAVÍA UNA OPORTUNIDAD MÁS DE DEMOSTRAR
MI PROFUNDO AMOR POR VENEZUELA, CUANDO EXPRESÉ A UNO DE LOS CONSPIRADORES, QUE
PARA EVITARLE MALES AL PAÍS, NO ENTREGARAN EL GOBIERNO A NINGÚN PARTIDO
POLÍTICO, NUEVO ERROR QUE SIN EMBARGO ELLOS COMETIERON…..” “ESTE SUPREMO
SACRIFICIO LO HICE POR HONDA CONVICCIÓN, Y NO CON MIRAS A QUE SE RECONOCIERA
ALGUN DÍA. PERO SIN EMBARGO, ALGÚN DÍA, LA CONCIENCIA DE VENEZUELA HABRÁ DE
DECIR, QUE ISAIAS MEDINA ANGARITA, PUESTO EN LA TREMENDA DISYUNTIVA DE
SACRIFICAR SU PERSONA O ENSANGRENTAR SU TIERRA, NO VACILÓ EN SACRIFICAR SU
PERSONA. ESTA ES LA HISTORIA DE LO QUE PASÓ EL 18 DE OCTUBRE DE 1945, UN DÍA,
EN EL QUE, CONTRA LO QUE PUEDAN DECIR LOS MEZQUINOS O LOS IRREFLEXIVOS, CUMPLÍ
CON EL DEBER DE VENEZOLANO, COMO YO LO ENTIENDO”. (Isaías Medina Angarita, “Cuatro Años de
Democracia”, Editorial Pensamiento Vivo C.A. Caracas, 1963).
Es increíble la visión auténticamente premonitoria del
General MEDINA, sobre aquellos sucesos, y la trascendencia de éstos, a través
del tiempo. Hoy más que nunca, quedan
palmariamente claros, los motivos subalternos y deleznables de la
insurrección. De nuevo, la alevosía, la vesania y la traición. De
nuevo, el país contemplaba asombrado, después de casi una década de paz, de
amplias libertades políticas y ciudadanas, de creación de instituciones
fundamentales para el desarrollo del Estado; sin presos ni desterrados
políticos, la restauración de las prisiones, de las persecuciones y de los
destierros por razones políticas.
La edición del 30 de noviembre de 1945, del DIARIO “EL
NACIONAL”, reseñaba:
“DESTERRADOS MEDINA, LOPEZ CONTRERAS Y 14
FUNCIONARIOS”. “DECLARACIÓN DE LA JUNTA
REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO, QUE INFORMA A LA NACIÓN QUE ACORDÓ EXTRAÑAR DEL
TERRITORIO DE LA REPÚBLICA, A LOS SIGUIENTES CIUDADANOS: GENERAL ELEAZAR LOPEZ
CONTRERAS; GENERAL ISAIAS MEDINA ANGARITA; DR. ARTURO USLAR PIETRI; DR. MANUEL
SILVEIRA; DR. LUIS GERÓNIMO PIETRI; ING. TOMAS PACANINS; CORONEL DELFÍN
BECERRA; DIEGO NUCETE SARDI; CORONEL ULPIANO VARELA; CORONEL RUPERTO VELAZCO;
CORONEL ANTONIO ELEAZAR NIÑO; CORONEL MIGUEL ANGEL TORRES; CORONEL LUIS ROMERO
ARJONA; CORONEL ANTONIO MARIA AREVALO; DR. OVIDIO PEREZ AGREDA; y GENERAL
VICENCIO PEREZ SOTO”. En el mismo día,
declaraba el ex presidente MEDINA, desde Miami: “Hoy somos exilados del
Gobierno de Venezuela”.
En la página editorial de la misma edición del 30 de
octubre de 1945, reseñaba el Diario “EL NACIONAL”: “PRESOS 18 PROMINENTES
LOPEZCONTRERISTAS”; “DURANTE LA NOCHE DE AYER, LA JUNTA REVOLUCIONARIA DE
GOBIERNO, PROCEDIÓ A ORDENAR LA DETENCIÓN DE PERSONAJES ADICTOS A LOPEZ
CONTRERAS. A CONTINUACIÓN LA LISTA DE DETENIDOS: (supuestamente para esclarecer
denuncias sobre hechos o actos contrarios a la Revolución): DR. TULIO
CHIOSSONE; DR. ALFONSO MEJÍAS; DR. JULIO GARCIA ALVAREZ; DR. F. GUEVARA NUÑEZ;
DR. GREGORIO PRATO; DR. TRINO RAMIREZ; DR. ANTONIO RAMON RIVERO VAZQUEZ; DR. LUIS
VILLAMIZAR; DR. JORGE MORRISON; DR. RAMON MENDEZ MORA; DR. JULIO E. SANCHEZ; MIGUEL ANGEL CANTOR; TITO YANEZ;
FRANCISCO ANGOLA; GABRIEL SANCHEZ; OVIDIO MARQUEZ y ALFREDO REYES”.
Si iniciaban los desmanes oficiales, las detenciones
arbitrarias y los ataques alevosos a la libertad de expresión. Un flujo
incesante de noticias, copaban las primeras páginas de los diarios capitalinos.
DIARIO “EL NACIONAL”,
5 de enero de 1946:
“INCAUTACIÓN DE LA EMPRESA EDITORIAL “AHORA” POR ORDEN
DE LA GOBERNACIÓN”.
“En las primeras horas de la mañana de ayer, fue preso
por orden de la Gobernación del Distrito Federal, el señor EDMUNDO SUEGART,
tenedor de la mayoría de acciones de la Compañía Anónima Editorial AHORA. Las
autoridades están haciendo una investigación en torno a las actividades de la
empresa, y ese es el motivo de la detención del señor SUEGART. Al principio se
creyó que la medida había sido tomada por la Gobernación, en virtud de que en
los talleres de la editorial “AHORA” es editado el Semanario “EL DEMOCRATA”,
órgano que ha venido criticando medidas tomadas por la Junta Revolucionaria de
Gobierno. Por otra parte, ayer fue arrestada la señorita LETICIA OSUNA, hermana
de RAUL OSUNA, director del Semanario. Ayer tarde, la Prefectura del
Departamento Libertador, adscrita a la Gobernación del D.F. y por orden de la
Junta Revolucionaria de Gobierno, incautó los bienes de la compañía Editorial
“AHORA”. El Prefecto ALEJANDRO AVILA CHACIN, y el Comandante de la Policía,
Teniente MARTIN MARQUEZ AÑEZ, practicaron la medida personalmente”.
“EL NACIONAL”, Diciembre 28 de 1945”:
“Suprimido El MORROCOY AZUL”
“Profunda sorpresa y verdadera indignación, produjo en
esta redacción como en las oficinas de los demás periódicos caraqueños, la noticia de que ayer
tarde había sido suprimido el Semanario humorístico EL MORROCOY AZUL, por
drástica disposición del Ministro de Relaciones Interiores, Señor VALMORE
RODRIGUEZ; inmediatamente nos trasladamos al edificio donde se redactaba el
apreciado colega. GARCIA MALDONADO (Su director), fue contundente en sus
declaraciones: “Estoy estupefacto, nunca me imaginé que la Junta Revolucionaria
nos hiciera esto…” “En efecto-dice “EL
NACIONAL”- Las maquinas de escribir que ornaban el lugar, los escritorios y
demás utensilios de combate, habían sido confiscados por la Comisión
Sustanciadota ante la cual responderá EL MORROCOY AZUL, por los delitos (sic)
que se le imputan. En igual sentido, nos declararon AQUILES NAZOA; CARLOS
IRAZABAL; MARIO GARCIA AROCHA (socio industrial del periódico), VICTOR SIMONE y
demás colaboradores del Semanario. GARCIA AROCHA nos informó, que acababa de
renunciar a la Junta de Abastecimiento, y que desde ese mismo instante se
pasaba a la oposición, inscribiéndose en UNION REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD)”.
“EL UNIVERSAL”, mayo 5 de 1946:
“El pasado
sábado fue detenido en horas de la noche, el Sr. H. NARVAEZ ALFONSO,
Director de “EL HERALDO”, por haber publicado en la edición respectiva de dicho
Diario, correspondiente al 4 de los corrientes, bajo la forma de Remitido, la carta
del DR. ARTURO USLAR PIETRI para el señor Presidente de la Junta Revolucionaria
de Gobierno”.
“EL NACIONAL”, mayo 6 de 1946:
“Fue puesto en libertad el Señor H. NARVAEZ ALFONSO,
Director de “EL HERALDO”, después de varias horas de detención y de un
cuidadoso (sic) interrogatorio, durante el cual, el periodista aclaró (sic) que
se trataba de una publicación negociada (sic) con antelación (?) Con la
redacción del periódico”.
“ EL NACIONAL”, OCT. 24 DE 1945:
“El Partido Comunista de Venezuela (PCV) se dirige a
la Junta Revolucionaria de Gobierno”: “A nombre del Comité Regional del Partido
Comunista de Venezuela en el D.F., me dirijo a la Junta Revolucionaria de
Gobierno, para ponerla en conocimiento, de una serie de hechos contra nuestro
Partido, que están creando un estado de zozobra y llevando confusión a las
masas populares. Estos hechos son: El Allanamiento de casas de militantes de
nuestra organización, en busca de armas que no tenemos; el impedimento a
numerosos militantes nuestros, especialmente en EL VALLE, de repartir el
Comunicado donde fijamos posición ante esa Junta Revolucionaria; ayer fue
asaltado el local de nuestro Partido en la Parroquia San José….”
La hipersensibilidad a la crítica de la oposición al
régimen de Gobierno “Revolucionario”, se hizo patente desde las primeras de
cambio de Administración, es decir, a los pocos días del triunfo de la
insurrección del 18 de octubre; y el DIARIO EL NACIONAL, en su edición
del 27 de octubre de 1945, recoge las insólitas disposiciones de la Junta
Revolucionaria de Gobierno, contra la libertad de expresión y de información.
“EL NACIONAL”
27 DE OCTUBRE DE 1945:
“La Junta Revolucionaria de Gobierno ha autorizado al
Encargado del Ministerio de Relaciones Interiores, para dar las siguientes
declaraciones:
“Es propósito definido y categórico del Gobierno el de
garantizar las libertades públicas….Pero por razones de Seguridad Pública y en
defensa del orden de cosas revolucionario (?), ha acordado lo siguiente: 1.-
Queda prohibida la publicación por la prensa de toda noticia relacionada con
movimientos de tropas y otras operaciones o hechos de carácter militar; 2.- Al
amparo de la lenidad con la cual ha venido procediendo el Gobierno (¿)
elementos del pasado régimen, están intentando públicamente la defensa del
pasado y nefasto orden de cosas (¡), derrocado por el ejército y el pueblo
unido en recientes históricas jornadas. Ha culminado esta actitud de
provocación (sic) ante la Revolución triunfante con el Manifiesto del PDV (Partido
Democrático Venezolano), que llega al audaz e inadmisible extremo de calificar
(sic) el régimen de corrupción administrativa y autocracia personalista del
General ISAIAS MEDINA ANGARITA, que constituyó para Venezuela, el más notable
paso de avance…. “Ante esta situación (?), la Junta Revolucionaria de Gobierno,
está dispuesta a detener policialmente (sic) a toda persona, que desde las
columnas de la prensa, intente, cuando todavía está fresca la sangre de los que
cayeron por redimir a Venezuela, de defender (sic) a este……”
Toda esta irrefutable secuencia de hechos, reseñados
ampliamente por los diarios capitalinos de entonces, nos sitúa de manera ostensible frente a un
régimen autocrático, conculcador de los derechos humanos fundamentales y las
libertades públicas. Estos “LIBERTADORES” de nuevo cuño, se habrían propuesto
acabar con toda disidencia política en el país; y las “Bandas Armadas” del
Partido ACCION DEMOCRATICA, arremetían con tiros, piedras y palos a cualquier
reunión o manifestación opositora, tanto en la ciudad de Caracas como en las
principales ciudades del interior de la República. La gente común no podía
distinguir, entre los agentes de policía de civil, y los militantes del Partido
del “Pueblo”, cuando éstos arremetían violentamente contra las manifestaciones
y reuniones políticas, de los partidos que hacían oposición al régimen
“Revolucionario”. Los principales blancos de ataque, eran todos los partidos de
oposición, especialmente UNION REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD) y el PARTIDO
COMUNISTA DE VENEZUELA (PCV), a quienes se les tildaba de “Medinístas
Camuflados”; y las sedes políticas de estos partidos, eran atacadas por la
Policía Civil de Caracas, que no eran otra cosa que militantes adecos, con
carnet de autoridad y porte de armas, con licencia para cometer toda clase de
desmanes y tropelías, bajo la mirada complaciente del Ministerio de Relaciones
Interiores. Los presos políticos se
fueron multiplicando, en proporción al crecimiento de la oposición al régimen
de Gobierno, que venía aumentando por todo el país. Grupos de padres, que manifestaban
pacíficamente, contra el tristemente célebre “INCISO ALFARO UCERO” (El
principio de educación laica, que prohibía impartir educación católica a los
escolares, impuesto en la Ley por el Diputado de Monagas, ALFARO UCERO); y a
favor de la Educación Privada, fueron reducidos a palos, y posteriormente
encarcelados, bajo la acusación de “Rebelión Civil”. Muchos de esos padres,
ingresaban a los calabozos de la Policía Civil de Caracas, con la cabeza y los
rostros ensangrentados, y no se les permitió ser curados en algún hospital de
la zona.
“EL TROCADERO”, que era un elegante BAR de la ciudad
Capital, frecuentado por la sociedad caraqueña, e incluso por el Presidente
MEDINA ANGARITA, quien acostumbraba libar algunas copas de fino escocés, fue
convertido por obra y gracia de aquella “Revolución Libertadora”, en lugar de
reclusión para presos políticos, muchos de los cuales fueron sometidos a
infames torturas, según el testimonio de algunos de ellos (a quienes entrevisté
personalmente, pero que omito sus nombres por razones obvias). Las camas con clavos y las laceraciones con
electricidad, eran algunos de los métodos de tortura que allí se utilizaron. Por supuesto que el Gobierno, estuvo negando
categóricamente estos hechos, pero ante la multiplicidad de las denuncias, la
Asamblea Nacional Constituyente, no tuvo más remedio que designar una Comisión
Especial de Diputados para realizar una “exhaustiva” investigación al respecto;
y ésta concluyó con un “Informe”, donde se admitía que varios detenidos
políticos fueron sometidos a torturas, tanto físicas como psicológicas, cuando
se encontraban recluidos en dicho centro.
El Diario “LA ESFERA”, en su edición del 29 de
diciembre de 1946, reseña esta información, de manera Lacónica y eufemística,
debido a la ostensible censura que privaba en los medios de comunicación.
“LA ESFERA”, Diciembre
29-1946:
“SI HUBO MALTRATOS CON VARIOS DETENIDOS EN EL
“TROCADERO”, INFORMÓ AYER LA COMISIÓN DESIGNADA POR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE,
PARA HACER LA DEBIDA INVESTIGACIÓN”.
Tres (3) siniestros personajes, que habían
desaparecido de la escena política venezolana, volvían sobre sus antiguos
fueros: El General JUAN VICENTE GOMEZ; su Lugarteniente, CORONEL ELOY TARAZONA,
y el General REPRESALIA, quien siempre se mantuvo junto a los dos primeros.
Resonaban en aquel momento, en los oídos de la
CONCIENCIA NACIONAL, las palabras del gran Poeta del Pueblo Venezolano, ANDRES
ELOY BLANCO, designado por el Presidente ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS, para el acto
simbólico de arrojar los grillos al mar, desde el Torreón del Castillo de
Puerto Cabello, en 1936:
“MALDITO EL VENEZOLANO, QUE VUELVA A USAR ESTOS
INSTRUMENTOS DE TORTURA Y BARBARIE, CONTRA OTROS COMPATRIOTAS”.
“La historia vuelve a repetirse”, como tarareaban
algunos citadinos, en la Plaza Bolívar de Caracas, la letra de una canción de
moda; y el régimen de terror y de persecución política, que había sido
enterrado en Venezuela a partir de 1936; regresaba ahora, con nuevos y
renovados bríos, de la mano de estos “Segundos Libertadores”. Atrás quedaban los inflamados discursos de
los principales líderes del “Partido del Pueblo”, proclamando defender, “Los
sagrados derechos políticos de los venezolanos”. “Todo se lo llevaba el ala de un huracán maldito”,
como repetía el poeta, de manera incesante.
Todo se había convertido, de la noche a la mañana, en una simple
hojarasca panfletaria de los conspicuos líderes de la “Revolución Venezolana”.
En materia de Administración de Justicia, el panorama
no podía ser más desalentador; iríamos a contemplar con verdadero desconcierto
y estupor, uno de los más grotescos espectáculos de que se tenga memoria en
Venezuela, la creación de un JURADO DE RESPONSABILIDAD CIVIL Y ADMINISTRATIVA,
especie de Tribunal de Inquisición política, para “JUZGAR” los males “padecidos” por la República, desde los
mismos inicios del siglo XX; creado en 1946, por los “VENCEDORES” de los
sucesos de octubre, y “JUZGADORES” de la moral pública, que no tiene precedente
alguno en la historia judicial de Venezuela; ni siquiera en el “Decreto de
Guerra a Muerte”; o en el “Tratado de Regularización de la Guerra de
Independencia”; dictados ambos por el LIBERTADOR, en momentos dramáticos para
el porvenir institucional de la República.
Este “TRIBUNAL”, constituido por conocidos militantes
y dirigentes del “Partido del Pueblo”, fue diseñado con el firme y único
propósito de condenar a ultranza, a los personeros que considerasen más prominentes e importantes de los
regímenes de gobierno de GOMEZ; LOPEZ CONTRERAS y MEDINA ANGARITA; condenas
éstas que se iniciaron emblemáticamente con los dos últimos.
En uno de los procesos judiciales más aberrantes, de
que conozca la administración de justicia en el país, durante toda su historia
republicana, se crea mediante Decreto Ejecutivo N° 6 de fecha 22 de octubre de
1945, una “COMISIÓN CALIFICADORA DE FUNCIONARIOS PUBLICOS”, integrada por tres
destacados miembros de ACCION DEMOCRÁTICA, MARIO GARCIA AROCHA; Teniente MARTIN
MARQUEZ AÑEZ (Conjurado de octubre del 45), y LUIS AUGUSTO DUBUC, que tendría
entre su más “altruista y justiciera” misión, la de predeterminar a todas
aquellas personas que no podrían disponer libremente de sus bienes, ni de los
depósitos de dinero en los bancos, como “INDICIADOS” de haber cometido
enriquecimiento ilícito por supuestos abusos en el ejercicio de cargos
públicos, y que serían “Juzgados” por un “Tribunal Especial”, que se crearía
con tal fin. En otras palabras, se
trataba de los “Preseleccionados” al “CADALSO REVOLUCIONARIO”. Ciento sesenta y seis (166) compatriotas; la
inmensa mayoría de ellos, de probada y reconocida honorabilidad, se encontraban
sujetos a desfilar hacia la GUILLOTINA
de la venganza política, y de la retaliación de los “VENCEDORES”. Estos preseleccionados, deberían presentar
una “declaración jurada” de todo su patrimonio, en un lapso no mayor de quince
(15) días, imponiéndoles a los enjuiciados, la carga de declarar en tan breve
tiempo, la universalidad de todos sus bienes patrimoniales, que de esta
arbitraria manera, quedaban sujetos a la investigación y bajo la presunta
sospecha de una indebida y dolosa adquisición. De nuevo, el lema que se
impondrá en lo sucesivo: “APRESAR O DISPARAR PRIMERO, SEGÚN FUERE EL CASO, Y
AVERIGUAR DESPUES”.
Este “TRIBUNAL INQUISIDOR”, comenzaría la “vista” de la causa, dentro de
los cinco (5) días de notificación de los encausados, e iría a dirimir dichas
causas, bajo las siguientes premisas:
· El
“JURADO” determinaría la responsabilidad de los indiciados, ateniéndose a los
dictados de “La Justicia y de la Equidad”,
apreciados conforme a “Su leal saber y entender”.
· El
“VEREDICTO” (Si es que así pudiese calificársele), debería dictarse dentro de los
diez (10) días siguientes al vencimiento de los cinco (5) días de la vista del
expediente.
·
En
el caso de condena, los bienes pasarían al patrimonio nacional.
· Contra
los fallos dictados por este “Tribunal de Inquisición”, no se concederá
apelación ni recurso de revisión de naturaleza alguna (juicios de única
instancia, que causan cosa juzgada).
· Se
presume la culpabilidad del encausado, invirtiéndole la CARGA DE LA PRUEBA DE
INOCENCIA, frente a una Administración “Omnipotente y Revolucionaria” que lo
incrimina, con lo cual se produce una grotesca desigualdad procesal.
Como corolario de todo lo precedente, cabe afirmar sin
ambages, y con toda responsabilidad intelectual, que esta exorbitante y
grotesca potestad de “Justicia Revolucionaria”, terminó en una ostensible
vulneración de los derechos humanos y
procesales, y desgraciadamente, nos presenta el escenario más escabroso,
grotesco y dramático de la historia de la Administración de Justicia en
Venezuela. Otro desaliento más, a la constante frustración venezolana de
aquella época.
Si ahora pasamos, a otra fase de nuestro desprevenido
análisis, para buscar la génesis de la crisis de octubre de 1945, y de la
asonada militar que se produjo, y las posibles y eventuales justificaciones
esgrimidas por los insurrectos, sobre el 18 de octubre, debemos admitir y
considerar, que el sector oficialista del Gobierno del Presidente MEDINA
ANGARITA, no le dio, o no le supo dar el tratamiento adecuado, a la evolución
política de dicha crisis, que experimentó un virulento desarrollo en los meses
precedentes al golpe de Estado, y no pudieron, quizás, prever el funesto
desenlace que habría de producirse.
Dos hechos emblemáticos, que sucedieron en el último
mes, terminaron por desencadenar el acontecimiento final; la súbita e inesperada
candidatura del General ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS, a raíz de la patológica
inhabilitación mental del DR. DIOGENES ESCALANTE (Candidato de un supuesto
consenso); y la rotunda negativa del
Partido Democrático Venezolano (PDV), a discutir la propuesta hecha por ACCION
DEMOCRÁTICA, concretada en la siguiente formula: Constitución de un Gobierno
Provisional, realizado mediante la elección de un candidato nacional, escogido
de acuerdo con la vigente Constitución; proceder a una Reforma Constitucional
más integral; y convocatoria a unas elecciones generales, como una consecuencia
de esa Reforma.
El Partido de Gobierno (PDV), niega rotundamente la
propuesta, defiende la legitimidad constitucional iniciada en 1936, y además,
“advierte”, que no hay premura ni
impaciencia para la Reforma Constitucional, y que se propugna que la
transformación política en Venezuela, se haga con los menores tropiezos. “Nada
aconseja la premura-dice el PDV-y la impaciencia con la que Ustedes desean esa
transformación” (“y sugieren que lo que se pretende es un pacífico Golpe de
Estado”); aunque este último párrafo es inédito, y se ha negado su
autenticidad.
Las diferencias entre estas predicciones del propio
sector oficial, y la realidad de los acontecimientos de octubre de 1945, no
debiera sorprendernos, pues un político prominente de aquella época, cercano y
allegado al sector oficialista, no podía arribar, por más visionario que fuese,
a un esquema tan sencillo de la realidad política del momento, y sin quizás
imaginar, por un breve asomo de esa realidad, en que esas “diferencias”, irían
a ahondarse, y a dar al traste con un gobierno, que estaba a poco tiempo de
resignar el mando legítimamente constituido y profundamente democrático; que
había dado sobradas muestras de paciencia, de tolerancia política y de diálogo
abierto y sincero. (Ese político
prominente, llegó a ser Ministro en uno de los gobiernos de Acción Democrática,
que se sucedieron en el país, después de 1958, y según nos relataba, tuvo
muchas ocasiones de conversar sobre estos acontecimientos pretéritos, con personeros fundamentales de la asonada
militar del 18 de octubre). Por otra parte, la suerte de la República de aquel
momento, no dependía de la decisión de ACCION DEMOCRATICA, sino de los llamados
militares conjurados, a quienes nada ni nadie detendrían en sus funestos
propósitos; de allí, que huelgan más comentarios sobre el particular, para
buscar, como se busca una aguja en un pajar, alguna justificación al Golpe de
Estado.
El propio Presidente MEDINA ANGARITA, desde el
destierro, y en un análisis retrospectivo de los motivos del golpe militar, se
interrogaba a si mismo, dentro de un razonamiento coloquial:
“Se ha dicho, que la causa del golpe de octubre, fue
la candidatura de BIAGGINI, porque ella era la imposición personal mía. El
Partido ACCION DEMOCRÁTICA dice que fue a la unión con los militares, porque no
quería que se perpetuara ese sistema viciado? y no tuvo idéntico origen la del
Dr. ESCALANTE? Por qué ACCIÓN DEMOCRATICA
apoyó a la de ESCALANTE, cuando habría podido atacarla?
Esa interrogante, se quedará definitivamente sin una
respuesta adecuada, porque los motivos fueron variados, disímiles y por sobre
todo absolutamente incontrastables.
Los áulicos defensores de la “Revolución de Octubre”,
más que los motivos para justificar aquella asonada militar, han preferido
reivindicar las consecuencias, y los “logros” de la Revolución, bajo el prisma
incontrastable de las “medias verdades” y de los juicios de valor, sobre la
base ideológica de que, por primera vez, en la historia republicana de
Venezuela, se arribaría a la consolidación de una sociedad fundada sobre una
Constitución auténtica, producto de una Asamblea Nacional Constituyente, y de
una verdadera libertad democrática, gracias a la aplicación de los siguientes
principios: Abolición de las diferencias en el ejercicio de los derechos
civiles y políticos de los venezolanos, sin distinción de sexo; consagración
del voto universal, directo y secreto para todos los ciudadanos; y la elección
del primer presidente de la República en elecciones absolutamente libres y
trasparentes. Frente a estas “justificaciones”, habría que preguntarse: ¿Para
lograr una elección universal, directa y secreta, era necesario una asonada
militar, o podría haberse esperado a que se maduraran “las condiciones
objetivas” del país, para proponerlo?
Adicionalmente se esgrimen los “grandes logros
sociales”, que trajo la “Revolución”, y que habían sido postergados
indefinidamente por la larga dictadura GOMECISTA, y por los “causahabientes” de
éste, Generales ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS e ISAIAS MEDINA ANGARITA.
Estas “medias verdades”, no llegaron a concretarse ni
siquiera en los aspectos eminentemente formales y subjetivos, en que fueron
concebidas. Estos exégetas de la “Revolución de Octubre”, no hicieron en aquel
entonces, como no lo hacen hoy, otra cosa que sea reproducir las “verdades” que
habrían sembrado en la conciencia política de los venezolanos, aquellos
“VENCEDORES” de los acontecimientos de octubre, bajo la premisa de la constante
histórica, de que los grandes acontecimientos, y fundamentalmente los hechos
relevantes y trascendentes, los escriben siempre los triunfadores. De aquellos
barros del pasado, provienen los lodos del presente. Solo que la embriaguez de
los vencedores, y la carencia total de humildad para administrar “un triunfo”
que no habían conquistado por si mismos, terminó por nublarles la óptica de los
acontecimientos subsiguientes.
Un testigo de excepción de aquella época, que
seguramente muy pocos recuerdan, y que otros no pueden recordar, simplemente
porque ya no se encuentran entre nosotros, relataba lo que constituyó una de
las más fastuosas celebraciones, en que tuvo el discutido privilegio de
participar, y que presagiaba lo que sería el DESIDERATUM de la Revolución
triunfante: el primer aniversario de la asonada militar de octubre de 1945,
tanto en el Palacio de Miraflóres, como en las distintas casas del “Partido del
Pueblo”, en el interior de la República. Esta “celebración” venía precedida de
un Decreto, el N° 413, de fecha 14 de octubre de 1946, mediante el cual, la
Junta Revolucionaria de Gobierno, declaraba DIA DE FIESTA NACIONAL y de
remuneración obligatoria para los trabajadores en general, incluyendo al sector
privado, el 18 de octubre, aniversario del “glorioso movimiento
revolucionario”, por las razones expuestas, en la motivación del propio
Decreto, y de manera especial, “Porque esta gloriosa fecha del 18 de octubre,
se viene a agregar a las fiestas patrias que los venezolanos, celebramos por
todo lo alto, el 19 de abril, el 5 de julio y el 24 de junio de cada año” Claro
está, que se trataba de nuestra “Segunda Independencia”, ya que según nuestros
nuevos “Libertadores”, BOLIVAR nos dejó inconclusa la primera. ¡Son cosas
veredes, Sancho, habría pronunciado el Ingenioso Hidalgo¡ Para celebrar, “por todo lo alto”, aquella
magna fecha patria, se dispensaron, (entiéndase despilfarraron), cuantiosas
cajas de WHISKY ESCOCES para las
festividades del Palacio, y para los distintos ministerios y organismos oficiales
de la Administración central; y con igual “Prodigalidad”, las del sencillo
aguardiente, para ser distribuido a las casas del “Partido del Pueblo”, a todo
lo largo y ancho del país. La irremediable “RESACA” de tan magna fecha, duró
varios días después del 18 de octubre, y derivó en numerosos desmanes y
desordenes callejeros en las parroquias capitalinas de LA VEGA; SAN JOSÉ;
CATEDRAL; SAN JUAN; SANTA TERESA y ANTIMANO, así como en las principales
ciudades del interior, en las cuales se
registraron algunos heridos por armas de fuego, producidos por “alegres
militantes”, que se desplazaban en vehículos particulares y oficiales, “echando
tiros al aire”, no obstante las arengas a la población, hechas por el Ciudadano
Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, Señor ROMULO BETANCOURT,
para que las celebraciones se hiciesen con “Moderación y Austeridad”.
Este hecho, esencialmente anecdótico que se resalta, no se hace con la maliciosa
intención de “desprestigiar” el proceso revolucionario de octubre, sino con la
idea de significar, lo que constituyó una conducta generalizada de los grupos
de apoyo al gobierno; “implantando el desorden y el sectarismo político, y
manteniendo una agitación permanente y el desbarajuste total de la República”
(Conducta ésta entre otras, que fue una
de las motivaciones fundamentales para el derrocamiento del gobierno de ROMULO
GALLEGOS, el día 24 de noviembre de 1948.
Durante el Gobierno del Presidente ISAIAS MEDINA
ANGARITA, hubo sin lugar a dudas, un crecimiento sostenido en todos los rubros
de la actividad económica y social; y una importantísima consolidación
institucional en todos los aspectos que tienen relación con los derechos
humanos y las libertades políticas; con la unidad de la nación; con la
implementación de una política coherente del Estado, para darle base jurídica y
organicidad a las instituciones públicas; con la creación y complementación de
las bases fundacionales del moderno Estado venezolano, tales como la Reforma
Petrolera de 1943; la iniciación del Impuesto Sobre la Renta; La Reforma
Urbanística de la ciudad Capital; El Servicio de Identificación Nacional con la
implementación de su cédula de identidad; y una Reforma Constitucional, para
actualizar las disposiciones de la Carta Magna de 1936, al menos en aquellos
aspectos de carácter fundamental e ideológico, que se consideró debían
adecuarse a los cambios más apremiantes del momento político; y en fin, se
realizan una serie de transformaciones importantes, que presentan una idea
global y un balance ostensiblemente positivo de la actuación de aquel gobierno,
no obstante las grandes limitaciones que privaron en esa época de confrontación
bélica a escala planetaria. No podía
calificársele al gobierno, de ineficiente; de ineptitud; y ni siquiera de una
marcada corrupción, no obstante reconocer, que ciertamente hubo casos
específicos de corruptelas en la cosa pública; pero sin incurrir en
exageraciones, extralimitaciones, o de interpretar todo lo negativo que pudo
haber tenido esa Administración, bajo la premisa de que solo fue “El vestigio y
la continuación del régimen autocrático de JUAN VICENTE GOMEZ”; soslayando el
aspecto fundamental del debate político y dialéctico de aquel proceso
histórico, para sustituirlo por una racionalización subalterna, acerca de las
concepciones y actuaciones políticas pasadas.
Ahora bien, para hacer un balance positivo, y resaltar
los logros, que sin duda se consiguieron durante la denominada “Revolución de
Octubre, habrá de realizarse un examen objetivo, desprejuiciado y empírico,
sobre las decisiones y actuaciones de la Junta Revolucionaria de Gobierno, en
particular sujeción al resultado dialéctico de ese proceso de cambios y de
renovaciones experimentadas durante el TRIENIO ADECO; y vale afirmar, que
habremos de analizar ese resultado, bajo esa premisa, para determinar si fue el
producto de decisiones arbitrarias y coyunturales de unos pocos dirigentes, o
si por el contrario, fue la consecuencia inmediata y directa de un programa
objetivo, sobre una sólida base científica e ideológica de los cambios
propuestos,
Comenzaríamos por decir, bajo los términos de nuestra
desprevenida y modesta percepción hacia aquel proceso de cambios, que los
logros que la “Revolución de Octubre” puede exhibir, y reivindicar como
propios, son esencialmente de naturaleza política, y se encuentran
estrechamente relacionados con la propuestas hechas por el Partido ACCION
DEMOCRATICA, al Partido de Gobierno de entonces, PARTIDO DEMOCRATICO VENEZOLANO
(PDV), en los días previos al Golpe de Estado, y que podrían concretarse a lo
siguiente: La elección de un gobierno de
carácter provisional, en base a la escogencia de un candidato de consenso
nacional, de acuerdo con las previsiones de la Constitución vigente para 1945;
proceder de inmediato a una Reforma Constitucional Integral, y la convocatoria
a elecciones generales en virtud de dicha Reforma.
En base a aquella propuesta, que se constituiría en el
fundamento ideológico del proceso de cambios, que debía impulsar la Junta
Revolucionaria de Gobierno a partir del 18 de octubre, el primer logro político
que pueda anotarse el nuevo gobierno, será la convocatoria a una Asamblea
Nacional Constituyente, que además se cumplió a cabalidad. En efecto, se llamó a elecciones para aquella
Asamblea, las cuales se realizaron el domingo 27 de octubre de 1946, conforme a
las previsiones contenidas en el “ESTATUTO PARA LA ELECCION DE REPRESENTANTES A
LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE”. El Gobierno reivindicó un hecho, que
constituyó un RECORD de carácter fundamental en el continente americano; y por
supuesto, inédito en Venezuela, la inscripción en el padrón electoral del 30%
de su población. La Asamblea Nacional
Constituyente, por sí sola e independiente de la evaluación de su objetivo y de
su resultado, fue sin duda, un logro político extraordinario, que vino a
enriquecer, no solo el debate de las ideas en Venezuela, sino que constituyó un
acontecimiento institucional de capital importancia, en la conformación de un
cuerpo parlamentario sin precedentes en el país; que tuvo un carácter
coherente, y que materializó con éxito indiscutible su cometido: Elaborar y
aprobar una nueva Constitución Política para Venezuela. La brillante e
impecable conducción de aquella, por el gran poeta del pueblo venezolano,
ANDRES ELOY BLANCO, la convirtió en una franca y abierta Tribuna para la
fructífera discusión política e ideológica. Ello será recordado, como un hito
formidable en la historia constitucional de Venezuela.
Pero si bien, la Asamblea Nacional Constituyente, por
si misma, fue un logro político extraordinario de la Junta Revolucionaria de
Gobierno, no podríamos decir lo mismo del producto de aquella Asamblea: La
Constitución de 1947, si la proyectásemos en un análisis comparativo con la
Constitución de 1945. Podemos afirmar sin ambages, que al menos en lo que se
refiere a sus aspectos fundamentales, la Constitución de 1947, contiene una
virtual semejanza a la de 1945. Tratando
de no sacrificar lo fundamental por lo accesorio; o de no anteponer lo
subalterno a lo principal, dentro del análisis comparativo, podríamos decir,
que en relación a la PARTE DOGMATICA y PRINCIPISTA de ambas Constituciones
(DECLARACION PRELIMINAR Y DE PRINCIPIOS; LA NACION Y LA ORGANIZACIÓN POLITICA;
EL TERRITORIO Y LA DIVISION POLÍTICA; DE LA NACIONALIDAD; DE LOS DERECHOS Y
DEBERES INDIVIDUALES Y SOCIALES; DE LAS GARANTIAS INDIVIDUALES; DEL PODER
PUBLICO Y SU EJERCICIO; DEL PODER LEGISLATIVO Y DE LA FORMACION DE LAS LEYES;
DE LA COMPOSICIÓN DE LAS CÁMARAS LEGISLATIVAS); contienen similares previsiones
constitucionales, con algunos cambios diferenciales en las denominaciones, y un
reacomodo de las materias y de los capítulos consagrados a éstas. En relación
al título correspondiente a la Soberanía y al Poder Público, mantienen
disposiciones bastante semejantes y no se observan diferencias o modificaciones
sustanciales, sino solo la referida al capítulo “DEL SUFRAGIO”, concerniente a
quienes se consideran como sujetos activos de ese derecho (ELECTORES), en la
cual existe una clara diferencia conceptual.
La Constitución de 1945, le garantiza el derecho al sufragio a los
venezolanos, sin distinción de sexo, (que fue precisamente una de las
modificaciones que se introdujeron con respecto a la Constitución de 1936), que
sean mayores de edad (de 21 años, que era el nivel de mayoridad consagrado en
el Código Civil), que sepan leer y escribir (Concepción que prevalecía sobre el
grado y el nivel de conciencia política del elector, ya que el analfabetismo se
consideraba como una verdadera
DISCAPACIDAD intelectual y política del ciudadano), que no estuviera
sujeto a interdicción civil ni a inhabilitación política derivada de una
sentencia penal. El sufragio de las mujeres estaba limitado al ejercicio de
este derecho para la formación de los consejos municipales (artículo 32, ordinal
14); lo que ciertamente se consideraba una limitación inaceptable, para el
ejercicio de ese derecho sin distinciones de sexo.
En la Constitución de 1947, en su artículo 81, se
establece en relación al sufragio activo, lo siguiente: “Son electores todos
los venezolanos, hombres y mujeres, mayores de 18 años (rebajando el nivel de
mayoridad de 21 a
18, consagrado en el Código Civil vigente), y se elimina la condición de
alfabeta del elector, que establecía la Constitución de 1945. Este último
cambio es muy importante de destacar, porque el mismo supone una nueva
concepción ideológica del constituyente, con relación a la condición y
capacidad indispensable del elector, para adquirir y ejercer cabalmente la
conciencia política y ciudadana. Se mantiene la misma restricción
constitucional de 1945, en relación a la interdicción civil y a la
inhabilitación política.
Los aspectos relativos a la Familia; la Salud; la
Seguridad Social; y el Trabajo y la Educación, se tratan en capítulos separados
e individualizados, a diferencia de la de 1945, que engloba todos estos
aspectos en el Capítulo correspondiente a los derechos sociales e individuales.
Como podrá evidenciarse; y tratando de privilegiar siempre lo fundamental por
sobre lo accesorio, como ya lo afirmamos, la única y verdadera diferencia
sustancial entre ambas constituciones, queda reducida al aspecto conceptual del
sufragio activo; pero sin entrar a fondo, a analizar, las conveniencias o
inconveniencias de ese cambio sustancial y conceptual, uno se pregunta:
¿Estaría en ese momento histórico, plenamente madura la conciencia nacional, y
las condiciones objetivas, para asimilar ese cambio de patrón de conducta
cívica y ciudadana?, y le deja la respuesta a la historia y a la posteridad.
El 19 de octubre de 1947, al declararse solemnemente
clausurada la Asamblea Nacional Constituyente, se proclamaba a los cuatro
vientos cardinales, otra de las célebres “VERDADES” de los “VENCEDORES”, que
aquella Asamblea Constituyente, había aprobado “La Constitución más auténtica,
revolucionaria y democrática de la historia republicana de Venezuela”; por lo
cual nos imaginamos, que los juristas e historiadores que se encontraban en
aquella sesión, “tosieron discretamente al escuchar tamaña admonición”. En
puridad de conceptos y de merecimientos; y reiterando siempre lo fundamental
por sobre lo accesorio del análisis, podríamos reiterar, que salvo lo relativo
al sufragio activo, la Constitución de 1947, solo había concitado algunas
modificaciones, básicamente superficiales y cosméticas, como lo habían venido
haciendo con anterioridad, la veintena de constituciones precedentes.
En el campo de las realizaciones materiales, hay muy
pocas que contar, para aquel proceso de cambios, auto etiquetado de
“Revolucionario”; sin embargo, habría que anotarle a la Junta Revolucionaria de
Gobierno, durante el trienio de su gestión administrativa, la construcción de
más viviendas populares que en los últimos diez (10) años; de acuerdo a la
Memoria y Cuenta de los respectivos Ministerios; pero limitada al aspecto
cuantitativo, ya que a partir de un “Estudio Evaluativo” del Ministerio de
Obras Públicas, sobre el programa de viviendas hasta 1947, entregado a
comienzos de 1951, se detectaron notables defectos de construcción y fallas de
suelo en el referido programa, que ponen en serio entredicho los aspectos
cualitativos en la edificación de dichas viviendas. Otras realizaciones
materiales, a juzgar por los resultados, siguieron el curso normal de una
gestión ordinaria de gobierno, que por supuesto, no tuvo características de
extraordinaria ni de excepcional, que hubiese que resaltar; precisamente, para
no incurrir en mezquindad o desconocimiento intencional, de una obra de
gobierno, que presumía de ser prolija en materia de realizaciones públicas; y
teniendo muy presente, que ese “ambicioso programa de viviendas”, fue
especialmente resaltado por el Señor ROMULO BETANCOURT, en su último Mensaje a
la Nación, en 1947; en su condición de Presidente de la Junta Revolucionaria de
Gobierno.
En el aspecto social institucional, la gestión
revolucionaria fue relativa o medianamente pobre, por no decir casi nula. De acuerdo con el discurso político de la
dirigencia del Partido ACCION DEMOCRATICA, como principal partido de oposición
a la Administración del Presidente MEDINA ANGARITA, las críticas fundamentales
y puntuales de aquella dirigencia en materia de Política Social, se centraron
en plantear la Urgencia de la Reforma
Agraria, porque la “dramática situación del campesino venezolano, no admitía
más demora”; y que la misma se plasmara en una Ley específica que regulase la
materia; mientras el Gobierno del Presidente MEDINA ANGARITA, aducía estar
actuando con la prudencia que el caso ameritaba; y había designado una Comisión
Evaluadora para la adopción de una Reforma Agraria Integral y coherente; y que
la Reforma llegaría en el momento preciso, sin apresuramiento. Producto del
arduo y fructífero trabajo de la Comisión, la Ley Agraria se aprueba en
septiembre de 1945, con un denso contenido programático, inspirado en una
concepción ideológica e institucional de una auténtica justicia social para el
campo venezolano, que fue muy bien recibida por todos los sectores políticos,
económicos y sociales del país; que no tuvo vigencia práctica, porque a partir
del 18 de octubre de aquel año, fue suspendida y abrogada por la Junta de
Gobierno, sin ser sustituida de inmediato por otra Ley; y que hubiese podido
derivar de la propia “Revolución de Octubre”, dada la “dramática urgencia de su
adopción”, como habían proclamado meses atrás, con machacona insistencia. Sin embargo, se mantiene ese vacío
legislativo e institucional (pese a las “urgencias del caso”), hasta la
promulgación de una “nueva” Ley Agraria, ya a finales de 1948, que por ironías
del destino político del país, tampoco tuvo una vigencia práctica, porque fue
igualmente suspendida, y posteriormente abrogada, por la Junta Militar de
Gobierno, que derrocó al Gobierno de ROMULO GALLEGOS, en el mismo año de
1948. Como podrá evidenciarse, el
inflamado “discurso social” de ACCION DEMOCRATICA, no pasó de la retórica, con
fines de neto tinte demagógico. Atrás de
quedaban de nuevo, “Los desheredados de la tierra”; “La dramática urgencia de
su adopción”; “La erradicación del latifundio”; y el lema del “Partido del
Pueblo”: “Pan, tierra y trabajo”. En otras palabras: “Con la misma vara que midáis, serás medido”.
En materia petrolera, no hicieron cambio e innovación
alguna, pese a las grandes críticas que siguieron profiriendo contra la
“Reforma Petrolera de 1943”,
a la cual catalogaron de “BLANDENGUE”; y “COMPLACIENTE CON LAS CONCESIONARIAS”,
hasta pocos meses antes de la insurrección de octubre; y por una fina ironía
del destino, se limitaron a continuar con dicha Reforma. En efecto, JUAN PABLO PEREZ ALFONSO, a quien
en puridad de conceptos y de merecimientos, se le podía calificar de serio y
auténtico experto petrolero, designado Ministro de Fomento por la Junta
Revolucionaria de Gobierno, absolutamente conciente de la realidad venezolana,
e incluso contra el criterio de algunos políticos y dirigentes adecos,
devenidos en “Técnicos y Expertos Petroleros de ocasión”, que propugnaban por
una “sustancial” Reforma, decide con una gran responsabilidad histórica, que lo
enaltece para la posteridad, y con la anuencia (forzada) del Gobierno, mantener
la vigencia de la extraordinaria Ley de Hidrocarburos de 1943, no obstante
haber salvado su voto en su aprobación, y afirmar, entonces, que esa Ley
debería tener una vigencia transitoria y ser modificada en breve tiempo, en sus
aspectos básicos. Otra vez fallaba la “programación revolucionaria”, de quienes
en la oposición proponían una postura; y terminaban por hacer lo contrario,
desde el gobierno; una vez más
“disparaban primero desde la oposición, y recogían los muertos desde el
gobierno”; una vez más, se repetía hasta
el cansancio, una de las estrofas clásicas del Romancero Castellano: “Al Caballero al que la daga lo hiere, si se
la sacan lo matan, y si se la dejan se muere”.
Sin pretender cuestionar la autenticidad y la
legitimidad de los resultados electorales de la Constituyente, sin duda alguna
que inobjetables, desde el punto de vista formal y de la finalidad perseguida;
en las dos campañas electorales habidas durante el TRIENIO ADECO, (para la
Constituyente y para elegir Presidente de la República), se cometieron
ostensibles tropelías y fraudes electorales, además de los grotescos
ventajismos, que dejaron sembrados en la conciencia nacional; junto a evidentes
vicios para manipular la voluntad popular. Como era del conocimiento público de
aquella época, el PADRON ELECTORAL, se manejaba en las Casas Distritales del
Partido ACCION DEMOCRATICA, que se multiplicaron a granel por todo el país, a
partir del 18 de octubre de 1945. El Consejo Supremo Electoral y las Juntas
Electorales Regionales de los diferentes Estados de la República, no solo
estaban integrados en su “totalidad” por conocidos militantes, y algunos
“simpatizantes” del “Partido del Pueblo”, sino como relataban algunos ex
militantes de dicho partido, que fueron “testigos de excepción” de aquellos
comicios; en estos centros, se terminaban de “elaborar” las actas de escrutinio
y de totalización de votos, tanto para las elecciones legislativas como para la
elección del Presidente de la República.
Desde esa época, nace precisamente la “TECNICA ELECTORAL”, para
manipular la voluntad popular de los venezolanos, que vendría a predominar por
varias décadas, aunque con una técnica más depurada: “ACTA MATA VOTO”. Las
llamadas inconsistencias numéricas, en los centros electorales tanto de Caracas
como de las principales ciudades del interior del país, se sucedieron con inusitada frecuencia; casi
todos los centros reportaron más electores votantes, que electores inscritos; y
como dato curiosamente anecdótico, a ser reseñado, obtenido de los archivos de
una “fuente confiable” del Partido ACCION DEMOCRATICA del Estado Miranda, entre
el 6 de enero de 1948, fecha en que resulta electo ROMULO GALLEGOS como
Presidente de la República; y el 16 de febrero del mismo año, en la que tomó
posesión de la Presidencia, se le entregaron a los organismos electorales,
“nuevas” actas de escrutinios, con resultados alterados y “ratificados” de las recientes elecciones,
equivalentes al 32% de todas las actas de ese Estado.
Con verdadero estupor, los habitantes de la ciudad
Capital, y del interior del país, en las regiones más densamente pobladas de
éste, contemplaban las largas caravanas de autobuses y camiones oficiales, de
los Ministerios de Obras Públicas y de Sanidad y Asistencia Social, trasladando
los electores hacia los diversos centros de votación, muchos de los cuales
sufragaban varias veces, de acuerdo al incesante itinerario y recorrido de
aquellos vehículos oficiales. En algunas mesas de votación, se observaba
igualmente, como “diligentes y preparados instructores de oficio”, acompañaban
a los electores analfabetas, con la finalidad de “enseñarlos a votar”.
Aún cuando en aquella época, no se disponía de una
base estadística confiable, los cálculos aproximados con los cuales se
contaban, presentaban los siguientes guarismos: En las áreas urbanas de las
grandes ciudades, como Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, San
Cristóbal y Coro de la Región Centro Occidental del país; y de Barcelona y
Cumaná de la Región Oriental, el nivel de analfabetismo se remontaba
aproximadamente al 32% de sus habitantes; y en las zonas rurales y campesinas
del país, llegaría alrededor del 78% de esa población. Estas cifras eran
realmente alarmantes, y prudencialmente convenientes de tomarlas en
consideración; para diseñar la base ideológica y logística, a la hora de
elaborar las leyes electorales; pero sin embargo, no llamaron la atención de
ningún sector político o institucional del país.
En el campo de la moral pública administrativa, no
pudo ser mayor el DESBARAJUSTE en el manejo de los dineros del Erario Nacional.
En los informes de auditorias oficiales, que se iniciaron a partir de 1951,
para “examinar” las cuentas públicas durante el “TRIENIO REVOLUCIONARIO 1945-1948”, se detectaron tantas
irregularidades administrativas, que los auditores oficiales, terminaron por
afirmar, que aquellas “cuentas”; si es que pudieran calificarse como tales,
eran prácticamente INAUDITABLES. Los
referidos Informes dan cuenta de innumerables traslados de partidas
presupuestarias, sin destinos definidos; sin soportes contables, ni
comprobantes de egresos. En muchos casos, no se consiguieron las órdenes de
pago, ni los comprobantes de egresos; solo simples anotaciones de ellos en los
libros destinados a los inventarios, sin comprobantes de tesorería ni soportes
de especie alguna. En los Ministerios de Relaciones Interiores, y de Obras
Públicas Nacionales, se encontraron “Imputaciones de Presupuesto” y Órdenes de
Compras, anotadas en Libros de Caja Chica, lo que irónicamente demuestra, que
los fondos del Estado se manejaban como MENUDENCIAS, en grandes cantidades de
dinero. De las Oficinas de Ordenación de
Pagos; Habilitadurías; Tesorería; y Cajas de esos Ministerios, simplemente
desaparecieron por el arte de magia de aquellos “ALQUIMISTAS” de los dineros
públicos, balances; informes de auditorias; comprobantes de pagos; órdenes de
compra; nóminas de personal contratado; así como infinidad de otras
irregularidades, que sería imposible de reseñar en este desprevenido y sencillo
capítulo. Fue tal el grado de corrupción
administrativa de entonces, que el propio ROMULO BETANCOURT, a la sazón
Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, en su último Mensaje a la
Nación sobre la gestión administrativa, presentado en 1947, admitía con una
virtual sinceridad, que se habían producido “Hechos de Corrupción” en el año de
la cuenta, 1947, y que pese a “los grandes esfuerzos”, no habían podido
erradicar, pero que estaban dispuestos a seguir luchando contra ese flagelo, a
partir de las iniciativas que tomase el nuevo gobierno, que se acababa de
elegir. De nuevo, TODO SE LO VOLVIA A
LLEVAR UN HURACAN MALDITO, como rezaba el poeta; solo que esta vez, barría con
las entrañas mismas de la nación.
Los “Segundos y Definitivos Libertadores de Venezuela”;
cuyos principales próceres habían prometido rescatar la moralidad
administrativa del país; y “Juzgar” a los reos de peculado contra los bienes y
dineros del Estado; funcionarios públicos de los “Gobiernos padecidos por la
República, desde los propios inicios del siglo XX”; terminaron haciendo lo
contrario a todo lo que habían pregonado. En otras palabras, como reza un viejo
adagio: “Cansados de dar buenos consejos y reclamar grandes virtudes, solo
quedaron para dar los peores ejemplos”.
Todo esto que hemos relatado simplemente, de manera desprevenida, se
encuentra en la MEMORIA DEL PAIS; no lo hemos inventado; no lo suponemos, ni es
una historia novelada; por el contrario, es la más cruel y contundente realidad
de los hechos. Estos “acontecimientos”,
se encuentran en los diarios de la época; en los testimonios de la gente común
y sencilla de entonces; en los archivos “desclasificados” de los Ministerios y
Organismos públicos, que se habían mantenido ocultos, por el velo corporativo
de los “VENCEDORES” del momento; y lo que es más importante y trascendente, se
hallan en la conciencia nacional de los venezolanos. Por supuesto, que estos “acontecimientos”,
han concitado y concitan los juicios de valor que aquí se han emitido. Con ellos, hemos pretendido “REVELAR”, los
parámetros de un proceso revolucionario INAUDITO e INCONTRASTABLE, con el
proceso pacífico de cambios institucionales y democráticos que aquel
interrumpió, en forma por demás abrupta, cruenta, y con ausencia total de
objetivos definidos; y en base a una desproporción dialéctica de los cambios
propuestos. Ello lo hace, políticamente
cuestionable y moralmente inconcebible.
ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS, había acuñado una frase, con muchos años de antelación, que resultaría
premonitoria para aquel momento dramático de nuestra historia republicana:
“TODO LO QUE COMIENZA POR LAS ARMAS, NO TERMINA SINO POR LAS ARMAS”. En efecto,
el 24 de noviembre de 1948, los mismos oficiales autodenominados “LOS
CONJURADOS”, de la UNION PATRIOTICA MILITAR, que tres años antes, habían
llevado de la mano al Partido ACCION DEMOCRATICA, para que condujese los
destinos de la República, tras una abrupta asonada militar contra el gobierno
constitucional y democrático del Presidente ISAIAS MEDINA ANGARITA, desplazaban
ahora del poder político, al mismo Partido de Gobierno, en la cabeza del
Presidente ROMULO GALLEGOS; solo que esta vez, asumían el control directo del
Estado, en forma incruenta, sin resistencia alguna; silenciosamente. No hubo un
disparo; una voz de protesta; ni una sola manifestación en contra. Brillaron
por su total ausencia, “las bandas armadas del Partido Acción Democrática”;
“Los aguerridos militantes del Partido del Pueblo”; un MUTIS prolongado, se
apoderó de la ciudad Capital, derrumbando el mito del apoyo popular del
gobierno adeco. Por ironías del destino
político de la nación; y por aquello, de que muchas veces las cosas vuelven al
lugar de donde un día salieron, la Junta Militar de Gobierno, restituye el
ORDEN CONSTITUCIONAL imperante durante la Presidencia del General ISAIAS MEDINA
ANGARITA. “Para todas las cuestiones de
Orden Constitucional-dice el Acta Constitutiva de la Junta de Gobierno-
recibirá aplicación la Constitución Nacional del 20 de julio de 1936; reformada
el 5 de mayo de 1945, sin perjuicio de que la Junta de Gobierno, le de
acatamiento a aquellas disposiciones de carácter progresista de la Constitución
Nacional promulgada el 5 de julio de 1947”.
En el país reinaba una calma absoluta, los sempiternos
citadinos de la Plaza Bolívar de Caracas, volvían a entonar el estribillo de la
canción de moda: “La historia vuelve a
repetirse…..”, mientras la prensa caraqueña, daba cuenta del asilo de
ROMULO BETANCOURT, en la Embajada de Colombia. Ni un solo prócer de nuestra
“Segunda Independencia”, se inmolaba por la patria.
Los nuevos “VENCEDORES”, comenzaban a escribir, la
verdadera “Historia Oficial”:
EXPOSICIÓN DE LAS
FUERZAS ARMADAS A LA NACIÓN
“El 18 de
octubre de 1945, el Ejército Nacional, actuó contra un orden de cosas, que la
nación consideraba viciado, y las Fuerzas Armadas Nacionales, dieron entonces,
un ejemplo de desprendimiento, que fue aplaudido por el pueblo de Venezuela, al
no querer para sí el poder, y declinarlo en el único partido que para entonces,
hacía oposición al régimen. Al comienzo y pese a la inclusión de dos militares
en el gobierno, la actitud de las Fuerzas Armadas fue de absoluto apoliticismo.
El Partido Acción Democrática continuó, a pesar de ser un partido nuevo, los
vicios políticos que caracterizaron los anteriores gobiernos, aprovechándose
seguidamente del poder, para su propio beneficio, implantando el sectarismo
político, manteniendo una agitación permanente y trayendo el desbarajuste total
a la República. Sin embargo, las Fuerzas Armadas ante los brotes esporádicos de
rebeldía de algunos de sus miembros, y a sabiendas de que se sacrificaba a
veces, elementos valiosos, reprimió inexorablemente todo intento de subvertir
el orden establecido. Llevadas a cabo las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente,
el pueblo venezolano dio sus votos por quienes creyó intérpretes del
sentimiento y del espíritu de la Revolución, pero Acción Democrática capitalizó
para ella los resultados, y dio al país una Carta Fundamental, que si bien
contiene principios progresistas, adolece de vicios encaminados al ejercicio
abusivo del poder. Bajo el imperio de esta Constitución, fue elegido el
Presidente de la República, demostrando su voluntad de ser guardián de las
instituciones, y mantenerse ajeno a toda ambición de poder. La promesa de
concordia fue una nueva esperanza frustrada, pues el Presidente vio sacrificada
su libertad de acción por la constante intromisión de su partido, que negaba
así, las atribuciones que al mismo tiempo le confirió la Constitución Nacional.
Lograda definitivamente la posesión del poder civil por Acción Democrática, la
fracción extremista que ha controlado dicho partido, inició una serie de
maniobras, tendientes a dominar también las Fuerzas Armadas Nacionales,
tratando de sembrar entre ellas, la discordia y la desunión….” “En la mañana de
hoy, cuando las Fuerzas Armadas esperaban, que el nombramiento del nuevo
gabinete daría lugar al restablecimiento de la tranquilidad, y a un
planteamiento sincero de las causas que originaron su alteración, sorprende la
decisión tomaba por una organización sindical controlada por el Comité
Ejecutivo del Partido Acción Democrática, de declarar la huelga general por
razones que las Fuerzas Armadas desconocen; decisión notificada al Comando
Militar por un miembro prominente de Acción Democrática, sin que se recibiesen
instrucciones algunas del Presidente de la República para contrarrestar la
irresponsable orden de huelga, que vendría a ocasionar un colapso económico del
país……….” “De la constitución política del nuevo gobierno, en cuya
formación,-finaliza la Exposición de la Junta Militar de Gobierno- podemos
adelantar que, alejado de todo extremismo, estará formado por hombres de
reconocidas virtudes ciudadanas, que garanticen la imparcialidad, honestidad y eficacia
que serán distintivos de una administración progresista…..”
En virtud de esa manifestación, integraban el nuevo
gabinete ejecutivo, honorables personajes estrechamente ligados al LOPECISMO y
al MEDINISMO: LUIS EMILIO GOMEZ RUIZ, Ministro de Relaciones Exteriores; DR.
AURELIO ARREAZA, Ministro de Hacienda; DR. PEDRO IGNACIO AGUERREVERE, Ministro
de Fomento; Profesor AUGUSTO MIJARES, Ministro de Educación; DR. AMENODORO
RANGEL LAMUS, Ministro de Agricultura y Cría; DR. RUBEN CORREDOR, Ministro del
Trabajo; y el General JUAN DE DIOS CELIS PAREDES; Gobernador del Distrito
Federal; cargo éste último, que había ejercido durante la Administración del
Presidente MEDINA ANGARITA. Ante tales
designaciones, muchos venezolanos apenas podían creer lo que estaban presenciando.
De nuevo, la anarquía; el sectarismo; la corrupción y
la autocracia que se habían apoderado definitivamente del Partido Acción
Democrática, en una METASTASIS DIABOLICA, que penetró todas las fibras del
Poder Ejecutivo de la “Segunda Independencia” del país, terminó por provocar la
NECROSIS final del pequeño hilo de vitalidad, que le quedaba a aquel régimen de
gobierno. Un giro inesperado, se produce ahora en el discurso político de los
“VENCEDORES”, dando muestras de amplitud y de tolerancia, y sobre todo, de
reconocimiento a valores humanos fundamentales para la recuperación del país
que se buscaba. Serán llamados a
compartir responsabilidades de gobierno, conspicuos personajes, vinculados
directa e indirectamente a las Administraciones de gobierno de ELEAZAR LOPEZ
CONTRERAS y de ISAIAS MEDINA ANGARITA.
Los dos principales partidos de oposición al gobierno
de ACCION DEMOCRATICA, el Partido COPEI, y el Partido UNION REPUBLICANA
DEMOCRATICA (URD), respaldaron de inmediato, a la Junta Militar de Gobierno
instaurado aquel 24 de noviembre de 1948; en sendos Comunicados de sus
respectivas organizaciones políticas; y añadieron nuevas versiones a la
“HISTORIA OFICIAL DE LOS VENCEDORES”.
EL PARTIDO COPEI, se dirige al país en los siguientes
términos:
“Durante estos tres años, en medio de un
combate ardoroso, COPEI no dejó un solo instante de señalar a Acción
Democrática, las desastrosas consecuencias a las que había necesariamente de
conducirle, una política sectaria, orientada por el exclusivismo y la ambición
de grupo, dirigida por una caprichosa voluntad que hizo de la arbitrariedad,
sistema de gobierno. Llegada al poder entre solemnes compromisos, Acción
Democrática, tuvo poco reparo en cumplirlos. Ofreció al constituirse el
gobierno provisional, surgido en octubre de 1945, garantizar unas elecciones
libres, sin imposición ni parcialización ejecutivista, por ninguna de las
corrientes políticas en pugna, y la conciencia nacional sabe plenamente, como
se utilizaron sin escrúpulos, los resortes del poder para imponer el triunfo de
las candidaturas oficiales. COPEI pudo comprobar, en documentos oficiales, como
se hizo uso de los dineros del pueblo venezolano, para fines electoreros, y
ante aquella comprobación patente, ni siquiera un gesto pundonoroso tuvieron
quienes estaban obligados, a depurar mediante un proceso insospechable, el
poder de una acción militar contra los vicios del régimen anterior. Dictada una
Constitución que, al lado de innegables medidas progresistas, contenía
disposiciones de un interés parcial, no se tuvo escrúpulos en violar aquellos,
casi en los mismos momentos de su nacimiento. La seguridad personal y la
libertad de transito, fueron irrisorias, cada vez que el régimen se consideró
en coartar las de alguna persona; fue un hecho generalmente conocido, la
violación sistemática de la correspondencia particular y de las comunicaciones
telefónicas; las empresas de radiodifusión se vieron objeto de maniobras
diversas, basadas en las omnímodas facultades del Ministerio de Comunicaciones,
tendientes a atemorizarlas para que no se transmitieran los programas políticos
de oposición o crítica; la discriminación política fue haciéndose cada vez más
implacable, hasta en las modestas ocupaciones de servicio de los entes públicos
y, en general, un ambiente enrarecido , iba privando cada vez más en la vida
nacional….” “…Solo la presencia de las Fuerzas Armadas Nacionales o de las
Fuerzas Armadas de Cooperación, pudo garantizar el derecho a la libre expresión
del pensamiento político y a la libre manifestación, amenazadas por grupos
empujados desde las alturas del mando. Y no satisfecha la fracción, preparó el
aseguramiento definitivo del poder militar en sus manos, a través de la
inconstitucional Ley de Organización Provisional del Servicio de Policía; la
organización de milicias irregulares y la distribución en gran escala, de armas
a los cuadros del partido, con el visible objeto de arrasar toda traba
constitucional, y suplantar con fines partidistas, la institución armada de la
República. En el campo administrativo, el gobierno de Acción Democrática, se
hizo sentir por su ineptitud y por su vocación de despilfarro. La fronda
burocrática, objeto de sus mejores ataques desde la oposición, proliferó de
manera increíble. Y ante la decidida actitud por parte de la oposición, de
investigar a fondo el manejo de los caudales públicos, se optó por imponer en
los cuerpos legislativos, sistemas tendientes a impedir la verificación y
examen preciso de las cuentas…..” “El ilustre escritor llevado a la Presidencia
de la República, no fue capaz de ejercer sus atribuciones constitucionales, y
se subordinó definitivamente a la voluntad hegemónica del partido, dejándose
llevar al desconocimiento de las más solemnes promesas, y a la violación de las
normas establecidas en la misma Constitución. El 18 de octubre de 1948, en
presencia de un mitin partidista, organizado con la cooperación de despachos
oficiales, fue coronada con una intervención, que le exhibió fuera de la
postura, que a su elevado cargo correspondía, y le hizo incurrir, en
confesiones de subordinación a la voluntad del partido…..” “Las Fuerzas Armadas
Nacionales, asumieron por sí, sin intervención partidista, la responsabilidad
de quitar a Acción Democrática el poder que había colocado en sus manos en octubre
de 1945, y que ésta conservaba, a través de mecanismos electorales controlados
por el poder mismo. La manera incruenta de la transformación y la negativa de
la ciudadanía de atender llamados de violencia, fue la prueba definitiva, de
que la opinión pública, había dejado de acompañar al Partido Acción
Democrática, el cual especulaba una apariencia de popularidad forjada con los
dineros del pueblo y los medios coactivos del poder, que de los militares
recibieron”.
En un Manifiesto, mucho más completo y con un
contenido dialéctico e ideológico más denso y preciso, el Partido UNION
REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD), se expresaba sobre aquellos acontecimientos, de
la manera siguiente:
“ORIGEN
Y RAZÓN DE LA CRISIS”
“El 24 de
noviembre, culminó una crisis que había sido planteada el mismo 18 de octubre
de 1945. Derribado entonces el gobierno constitucional del General MEDINA, el
poder fue entregado por los militares, en manos de un grupo de dirigentes
civiles, que de inmediato se empeñó en constituir un régimen de características
muy diferentes, por no decir que opuestas, a las de aquel que indicaban el
desarrollo histórico de la nación y las necesidades y aspiraciones de los
venezolanos. La dirección del partido llevado al poder por el Golpe Militar,
parecía carecer de un concepto justo de la revolución democrática, o se dejó
arrastrar por ambiciones personalistas y sectarias hacia una política que la
deformaba. Así, donde la nación esperaba ver instituidos un régimen de igualdad
y libre discusión; una administración responsable y eficaz; un sistema de
justicia en las relaciones entre el capital y el trabajo, el grupo director del
partido oficial, erigió una hegemonía intolerante y estrecha, que dividió el
país en bandos irreconciliables, agravó hasta inauditos límites, la crisis de
la producción, y en todo momento, mostrose incapaz para aplicar los inmensos
recursos del Estado, a la solución de los problemas nacionales…”
“Constitucionalidad
sin base legítima”
“Nuestra
demanda, de que constituyese, a raíz del golpe, un gobierno imparcial fue
rechazada por el grupo imperante. Pero este rechazo, determinó a la larga, el
fracaso de toda la política del régimen, y preparó su final colapso. Venezuela
entera sabe lo que sucedió después. A través de tres procesos electorales, los
dirigentes de Acción Democrática, usaron y abusaron de los resortes del poder,
para inclinar en su provecho, la balanza electoral, y ello, en un país como
Venezuela, donde toda la vida de la nación, depende casi por entero de una
renta fiscal. En cada uno de estos procesos, el acto final, es decir, la
emisión del voto y su escrutinio, cumpliendo siempre ante periodistas e
intelectuales importados a todo costo, desde los principales centros de la
opinión internacional, fue ostensiblemente limpio. Pero ese acto constituyó
siempre, la culminación de una empresa sistemática de adulteración de la
voluntad del electorado, de coacción y fraude en gran escala…….”
“EL
FRACASO ADMINISTRATIVO”.
“…En
primer término, el régimen mostrose totalmente incapaz para administrar. Los
recursos fiscales del Estado venezolano, fueron dilapidados sin plan y sin
verdadero control, en iniciativas y proyectos demagógicos, de los cuales, no
queda en píe el balance de una sola obra digna de este nombre, a todo lo ancho
de la República. En segundo lugar, la Reforma económica y social fue
abandonada. Sintiéndose débil, como quedó demostrado a la hora de su caída, el
gobierno no se atrevió a acometer ninguna gran empresa de transformación de
nuestra realidad nacional. La Reforma Agraria se vio frustrada; la obra de
riego y la de vialidad, olvidadas; las relaciones de la nación con las empresas
petroleras, fueron dirigidas en forma de favorecer los grandes TRUSTS (sic), a
costa de las menores empresas independientes, y la política para con los
trabajadores, estuvo inspirada en el servil deseo de someter al trabajador
nacional, a los intereses de las compañías extranjeras, y de oponerlo siempre
con sectario rencor al patrono venezolano”. “La conocida extensión de los
negocios de un alto magnate petrolero, a ramas de la economía nacional de
Venezuela, (Rochefeller) mediante la formación de empresas, en las cuales el
ERARIO anduvo de brazo con la alta finanza internacional, es la mejor prueba de
que el señor GALLEGOS, carece de autoridad, para decir que su derrocamiento,
tuvo como fin, satisfacer las aspiraciones de fuerzas económicas, que en más de
una ocasión, se mostraron entusiasmadamente satisfechas de la conducta de su
gobierno…..”
“Para
nosotros, los URREDISTAS, el Golpe de noviembre no tiene diferencias en el
terreno de los principios, con el Golpe del 18 de octubre de 1945; y
después a lo largo de tres años, los dirigentes de Acción Democrática,
entonaron encendidas loas a la oficialidad triunfante, y aceptaron ejercer el
poder contra otros sectores democráticos, y lo hicieron agresivamente por el
solo título que otorga la fuerza. Ahora, en noviembre de 1948, pretenden
acusar como fascistas y traidores, a los mismos oficiales a quienes antes
aplaudieron. En cambio, URD, mantiene ante el Golpe del 24 de noviembre, la
misma posición que sostuvo ante el del 18 de octubre. Nosotros no entonamos,
oportunistas cantos a los militares triunfantes, aunque hacemos justicia a su
desprendimiento de ayer y miramos con honda simpatía su declarado propósito de
no hacer del poder, otra vez, el privilegio de un partido. Pero al mismo
tiempo, no nos creemos autorizados para afirmar, que nuestro ejército o sus
jefes, sean fascistas y traidores, ni por ningún motivo, buscamos penetrar sus
cuadros, para romper su unidad y su carácter institucional….” (Los subrayados,
paréntesis y resaltados son nuestros).
El Manifiesto político que antecede, el cual
pudiésemos suscribir plenamente, de la A hasta la Z, como se dice coloquialmente,
contiene una desgarradora relación de hechos, que se sucedieron inexorablemente
durante el TRIENIO ADECO, y que fueron la triste consecuencia inmediata,
directa y concomitante, de haber interrumpido, aquel 18 de octubre, un
verdadero proceso de cambios, políticos e institucionales, que parecía
indetenible. Este Manifiesto, contiene los testimonios palmarios y veraces, que
vivieron en carne propia, los propios actores políticos que lo suscriben, con
puntos de vista, advertencias no atendidas y desestimadas por el Partido Acción
Democrática en el ejercicio del poder; juicios de valor, y en general, visiones
y testimonios, de quienes se constituyeron, en testigos de excepción, de una
oportunidad más, donde la desesperanza que producen los hechos tangibles que
allí se sucedieron, se convirtió en una mayor frustración, a la originada aquel
18 de octubre de 1945; día fatídico en el cual, se derrumbaron los mitos; se
cayeron las máscaras, de aquellos dirigentes de una clase política, que
pretendió esconder, sin éxito, el rostro grotesco de la traición.
ROMULO BETANCOURT, escribió un día, que ACCION
DEMOCRATICA había nacido, para sembrar
historia; solo que ese partido sembró, en tierra árida; y apenas pudo cosechar
el cieno que había en su profundidad. El 18 de octubre, fue quizás, la siembra
más dolorosa y traumática de la historia política del siglo XX. Allí se
interrumpió un proceso institucional y democrático, con un profundo contenido
ético, que había nacido en 1936, y que sin duda hubiese conducido a Venezuela,
a una posición verdaderamente paradigmática en el concierto de las naciones del
hemisferio, y especialmente de América Latina, con una fuerte y permanente base
estructural y ética, en materia económica y social; en materia petrolera; y en
relación a los derechos humanos y a la consolidación definitiva de las
instituciones democráticas. Como lo hemos repetido hasta la saciedad, el siglo
XX venezolano, se inicia en 1936, al decir de MARIANO PICON SALAS, de la mano
de ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS; y la modernidad institucional y democrática del
siglo, se consolida a partir de 1941, con ISAIAS MEDINA ANGARITA. En puridad de
conceptos y de merecimientos, son ellos, los protagonistas principales del
bautizo y la confirmación sacramental de la democracia venezolana. Por ello, el
18 de octubre, se sembró igualmente en la conciencia nacional, el SINODO
terrible de las improvisaciones; del asalto al poder; de la ambición, la
felonía y la traición. ACCION DEMOCRATICA, repitió, con abundantes creces, los
mismos errores; las mismas inconsecuencias y la misma traición a los principios
que pregonaba defender, cuando pasados los años, y sin aprender la lección
histórica de aquel 18 de octubre, accedió de nuevo al poder en la década de los
años sesenta; después de sufrir destierro, persecuciones; exilios políticos; y
todo como resultado del principio de acción y reacción. Allí, pretendió seguir escribiendo la
“HISTORIA OFICIAL DE LOS VENCEDORES”, pero sin éxito alguno; ya que el crimen no
paga; la traición no produce dividendos. En los años en que volvió a gobernar,
el “PARTIDO DEL PUEBLO”, elevó a niveles inauditos, los índices de las
vejaciones; de las torturas; de los prisioneros políticos; de los
desaparecidos; y obtuvo el triste RECORD, de haber dilapidado en menos de cinco
años, (Primer quinquenio de Carlos Andrés Pérez) el ERARIO PUBLICO DE LA
NACION, en una cantidad equivalente a veinte (20) veces el PLAN MARSHALL, con
el cual se reconstruyó Europa durante la posguerra. Eran aquellos días, de “La
Patria Grande”; de la “Venezuela Saudita”.
En veinticinco (25) años gobernando “de nuevo” al país; solo dejaron
RUINA MORAL; DESOLACION Y MISERIA. Ni un
solo error enmendado; ni una sola rectificación. Las obras materiales de alguna importancia,
significaron cuantiosos recursos fiscales, muy superiores a los proyectados.
Durante el gobierno de ROMULO BETANCOURT (1959-1964);
autoproclamado eufemística e irónicamente, como “PADRE DE LA DEMOCRACIA
VENEZOLANA”; Venezuela vivió bajo un régimen de terror y de constante
persecución política, donde prevalecieron de nuevo, las torturas desde los
organismos de Seguridad del Estado; y una de las más flagrantes violaciones a
los derechos humanos; con una casi permanente suspensión de las garantías
constitucionales. Este régimen, concitó a su vez, uno de los movimientos
insurreccionales más grandes y dramáticos en la historia de América Latina; que
igualmente generó una tremenda ola de represión en todo el país, dentro de un
estado de EXCEPCION que duró un quinquenio. Durante la gestión del Segundo
Mandato del señor CARLOS ANDRES PEREZ (1989-1993), además de las constantes
violaciones a derechos humanos fundamentales; se produjo la primera y más
grande insurrección popular que se conozca en Venezuela, los días 27 y 28 de
febrero de 1989, como consecuencia inmediata y directa, de la aplicación
del “Paquete de Medidas Económicas”,
exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se recuerda como “EL
CARACAZO”; “EL SACUDON”; o “EL DIA EN QUE BAJARON LOS CERROS”; allí se cometió
el más grande genocidio contra la población, ocurrido en el país, producto de
la brutal represión ordenada por el gobierno.
Cálculos conservadores estiman el número de muertos, en aproximadamente
cinco mil personas, entre hombres, mujeres y niños, muchos de los cuales,
cayeron abaleados por la espalda; pensamos que nunca se sabrá con exactitud el
número de víctimas; además de las insurrecciones militares más grandes del
siglo XX, los días 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992. Todo se lo volvía a llevar, el ala de un
huracán maldito. De nuevo se volvía a sembrar en el alma nacional, sentimientos
de frustración, desolación y miseria. Un poco antes de estas fechas, y bajo el
mandato de otro Presidente, electo de las filas de ACCION DEMOCRATICA, el Señor
JAIME LUSINCHI (1984-1989), se había producido una horripilante “MATANZA” de
humildes pescadores, que fueron salvaje y desprevenidamente asesinados por la
espalda, en la población “EL AMPARO” del Estado APURE, por fuerzas de Seguridad
del Estado, cuando se desplazaban por el Río, en faenas de pesca. Este infame GENOCIDIO, fue tristemente
conocido como “LA MASACRE DE EL AMPARO”.
Volvía sobre sus antiguos fueros, la grotesca política de la “Revolución
de Octubre”: “Apresar o disparar primero,
según fuere el caso, y averiguar después”
¿RETROCESO O REVOLUCIÓN? He allí el dilema, que se nos plantea a los
venezolanos de hoy; que necesitamos conocer, de manera perentoria, el pasado,
para proyectar el presente y el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.
REVOLUCION¡¡¡ para algunos historiadores, que todavía siguen aferrados a ese
inefable pasado; pero a nosotros, venezolanos, que asumimos “LA MEMORIA
HISTORICA” del país; solo nos resta decir, compenetrados en el imaginario
colectivo de Venezuela; en base a lo precedentemente narrado, que esta funesta
secuencia de acontecimientos, no es otra cosa, que la irremediable,
concomitante y fatídica consecuencia directa de aquel 18 de octubre de 1945; un
día en el cual, se fracturó para la posteridad, el siglo XX venezolano; y que
hoy constituye, como se afirma en el EPIGRAFE, la causa principal de los
grandes problemas políticos; económicos; sociales e institucionales que
Venezuela padece desde entonces.
“HE VISTO DEBAJO DEL SOL-NOS DICE EL ECLESIASTES-LA
IMPIEDAD EN LUGAR DEL JUICIO Y LA INIQUIDAD EN EL PUESTO DE LA JUSTICIA”
“POR SUS
OBRAS LOS CONOCEREIS”; afirman las Sagradas Escrituras; mientras incesante, se
reproduce como una inevitable consecuencia; el “OPERA SECUNDUM ILLOS”. LAOS DEO¡