Omar Alberto Corredor V. Coordinador del Grupo Catala, Ong's de asesoría Internacional Corporativa, con sede en Cataluña de España.-
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Respuesta a tres "Historiadores", que arremetieron contra el Ensayo: <HISTORIA DE UNA INCONSECUENCIA POLÍTICA> en "Forzada" defensa de Simón Bolívar.
Web. Forocatalunya,org
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<LA HISTORIA FUE VIDA REAL, AÚN EN EL TIEMPO EN QUE NO LE LA PODÍA LLAMAR HISTORIA> Jose Saramago, "Discursos de Estocolmo"
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Composición fotográfica de Mercedes Rojas Paéz-Pumar para REVISTA CLIMAX.-
Comienzo por afirmar, categóricamente, que no soy historiador, ni tengo infulas de tal condición; solo un apasionado observador de la Historia Crítica, pero trabajada con ética y con respeto por los símbolos patrios, y por los valores humanos. Confieso que mis opiniones, envuelven simples juicios de valor, pero estrictamente sujetos a la historiografía real de los hechos, lo que constituye una aproximación a la verdad relativa, porque la absoluta, no existe en este plano terrenal. Fui objeto, de una andanada de improperios e insultos, simplemente porque en el Ensayo de marras, me atreví a "censurar", la deleznable conducta del Libertador, aquella "Triste Madrugada" de 1812, donde la historiografía registraba para la posteridad, de ese aciago día, la traición del Coronel Bolívar, contra su Jefe, junto a Manuel de Las Casas y Miguel Peña, de apresar al Generalísimo Don Francisco de Miranda, Comandante Supremo de los Ejércitos Patriotas; tildarlo de traidor, y entregarlo al Jefe realista, DOMINGO MONTEVERDE, por la infame recompensa de un <Salvo Conducto-Pasaporte> para que éste pudiese viajar al extranjero, con menos valor material, que treinta monedas de plata, con lo cual se le pagaba a este vernáculo JUDAS, "Los invalorables servicios prestados a la Corona de España".
Quiero traer a colación, en esta primera parte, la opinión de dos de los más grandes e insignes historiadores de la Venezuela contemporánea; de reconocida solvencia moral y ética: ARTURO USLAR PIETRI y MARIANO PICÓN SALAS; el primero se refiere a la conducta del Libertador frente a Paéz; y el segundo, la circunscribe a la detención de Miranda.
<Cuando bajo el mando de Paéz y sus conmelitones, Venezuela resuelve separarse de aquella entelequia política, que nunca llegó a funcionar en la realidad, sino en la voluntad de BOLÍVAR, que se llamó la República de Colombia, se hizo una importante tentativa, de establecer un orden político y social, que sin renunciar a los grandes principios republicanos del año 11, reconociera y tuviese en cuenta.las realidades sociales y económicas del país histórico. Ese orden que se establece en 1830, dependía enteramente de la voluntad personal de un gran caudillo, como lo fue PAEZ, y de la colaboración de hombres ilustrados, como lo fueron CARLOS SOUBLETTE y JOSE MARÍA VARGAS, que no han sido adecuadamente evaluados y sopesados, en la consideración crítica de sus grandes aportes institucionales> ARTURO USLAR PIETRI, Golpe y Estado en Venezuela, Caracas, 1992.-
En la <BIOGRAFIA DE MIRANDA> MARIANO PICÓN SALAS, sentencia, categórica y severamente, aquel hecho deleznable de 1812, en la "triste madrugada":
<La felonía de BOLÍVAR, de entregar a Miranda a Monteverde, tiene que interpretarse como el resultado inevitable de un subordinado resentido contra su jefe, y la venganza de la clase social mantuana, sobre un Miranda, prototipo de un desclasado sobresaliente, emulo de una aspiración democrática de igualación social, cuya premisa era inaceptable para los iniciadores de la independencia en Caracas> Mariano Picón Salas.-
Asi condujeron aquellos inconsecuentes, al más ilustre de los americanos, desde el Fortín de Puerto Cabello, hasta el cadalso de la <Carraca de Cadíz> sin percatarse, ni siquiera, que estaban "enterrando" de una vez y para siempre, al genuino <Sol de Colombia>
Igualmente debo manifestarles, a estos tres <Historiadores>, de la diaria diatriba chavista, alineados con la megalomanía del <Comandante Supremo y Eterno de la Revolución Bolivariana>, nucleados en una muy discutida organización paralela, de "Estudios Históricos", con infulas académicas, que se autodenomina <Centro de Historia de Venezuela>, que la historiografía crítica, ya ha venido paulatinamente, "desmitificando" la figura del BOLÍVAR- LIBERTADOR, que sin desmerecerlo ni satanizarlo, va desdibujando la Deidad Absoluta del Ideario Bolivariano, bajándolo de los altares del culto exacerbado, a donde lo había colocado hasta hace unos pocos años, el Vendedor de Cuentos y de Arañas de Sabaneta de Barinas; dentro de una peculiar promiscuidad histórica, con dos personajes, que parecieran salidos de la novela picaresca del siglo XIV: Ezequiel Zamora, apodado como <El General del Pueblo Soberano> y el de un desconocido Pedro Perez Delgado, apodado "MAISANTA", que salió a la palestra pública, de la mano de Hugo Chavez, cuando lo "designó" como su tatarabuelo materno. <Son cosas veredes, Sancho>, diría el Ingenioso Hidalgo, Don Alonso Quijano, si hoy estuviese entre nosotros.
Debo reconocer, en los tres <Historiadores> el grandilocuente esfuerzo, de enaltecer, exaltar y magnificar, la figura del Libertador; aún por encima de sus propias potencialidades y de sus limitaciones, para lo cual se basan, en una apretada sintesis del <Diario de Bucaramanga> escrito entre los meses de abril y julio de 1828, cuando ya a BOLÍVAR, le está lamentablemente tocando, el sol en su espalda; se encuentra en franca retirada, solo esperaba por el resultado de la Convención de Ocaña, que ya se había producido, y en el cual triunfó la posición de Santander de un gobierno federal, frente a la pretensión de Bolivar que postulaba por un gobierno central; así las cosas, ya al Libertador solo lo espera su franca retirada del panorama político, y la posibilidad de irse al exilio. Como dice García Marquez, en <El General en su Laberinto> "Trataba, quizás, de reconstituir el esplendor de antaño, con las cenizas de sus nostalgias". Ciertamente, vivía un exilio político, sin haber salido de Colombia, después de haber saboreado todas las glorias del poder, y las mieles de las victorias ganadas, no precisamente por méritos propios, sino en virtud de los grandes aportes de las batallas épicas, encabezadas por quienes otrora fueron, sus consecuentes seguidores. Es precisamente, en el <Diario de Bucaramanga> donde se recoge la ingratitud y la inconsecuencia del Libertador, para con sus grandes generales - <Vea Usted, le dice a PERÚ DE LA CROIX, lo que acontece con la conducta de Santander en Bogotá, la de Paéz en Venezuela; la de Bermudez en Maturín; la de Arismendi, en Caracas; la de Padilla, en Cartagena, y se convencerá Usted, que todos ellos, ocupando los primeros destinos de Colombia, han contrariado mi marcha; han impedido la organización del país; han sembrado la discordia, fomentando partidos, han perdido la moral pública y subordinado al ejército>¡¡¡¡
Y uno se pregunta, asombrado e inquieto, por las terribles vicisitudes que tenían atribulada la conciencia nacional, frente a estas grandes discrepancias; ¿Con cual autoridad moral, el Libertador se permite, descalificar de manera tan alevosa, a quienes fueron los adalides de la gesta emancipadora?, y es aquí, cuando se convoca al imaginario colectivo, para explicarse aquella escena grotesca, y sin sentido de las proporciones, de aquel impetuoso joven Coronel Bolivar, increpar acidamente, al ilustre Generalísimo Don Francisco de Miranda; por la Capitulación de San Mateo; aún después de haber perdido, vergonzosamente, la importante Plaza de Puerto Cabello, en marzo de 1812, de manos de Domingo Monteverde, aquella "Triste Madrugada" de ese mismo año: <General, lo hago a Usted responsable de la pérdida de la Primera República, le dice iracundo; a lo que el Generalísimo le responde con indignación, ¿ A que clase de República, se refiere Usted, Bolivar, si esto no es una República, sino simplemente un bochinche?.
Hay tres eventos o hechos históricos, absolutamente incontrastables con el mesianismo del Bolivar-Libertador y del Bolivar Tribuno y Estadista, que lo perseguirán, como fantasmas inquietos; aún después de su muerte en Santa Marta: <LA TRAICIÓN A MIRANDA; EL FUSILAMIENTO DE PIAR, y EL DECRETO DE GUERRA A MUERTE>. Ciertamente, que estos tres grandes estigmas, no lo dejarán bajar tranquilamente al sepulcro. Atrás quedaban, el "Canto a Junín" de Don Joaquín de Olmedo; "Mi Delirio sobre el Chimborazo"; y la brumosa prosa de Jose Domingo Choquehuanca, destinados a exaltar las glorias de un hombre, que quiso pasar por encima de sus potencialidades, de sus colaboradores y hasta de sus propios enemigos, como un Júpiter triunfante, hasta donde moran los dioses del Olimpo, abarcando con su brazos abiertos, la extensa geografía de América del Sur, con un pie en el Pichincha y el otro, en Ayacucho, y observar como <Su sombra crece, cuando el sol declina>, buscando afanosamente, <Su esplendor de antaño, con las cenizas de sus nostalgias>. El escritor e historiador colombiano, EVELIO ROSERO, en su obra <La Carroza de Bolívar, Bogotá, 2006> nos presenta un personaje, lleno de grandes complejos de supina superioridad, de grandes sentimientos de grandeza, capaz de sufrir las más terribles decepciones, pero acometer igualmente las mayores venganzas, como la ordenada por Bolivar, de masacrar al pueblo de Pasto, ciudad colombiana ubicada en el hoy Departamento de Nariño, para vengar la bochornosa derrota en la Batalla de Bomboná. Sin embargo, este historiador, afirma: <No es mi propósito, desmitificar a Bolivar; solamente decir la verdad, sobre una mentira, que se ha prolongado e hinchado durante 200 años>.
Señores <Historiadores>, y lo digo sin dobleces ni ironía, no saben cuanto les agradezco, que por la iniciativa de Ustedes, yo haya podido <Desahogar> modestamente, tanta mentira contenida, tanta leyenda, tantas descalificaciones históricas, tantos mitos y deificaciones inútiles, pero creo firmemente, que más temprano que tarde, la verdad deberá aflorar libremente, y la oportunidad tan esperada, de rescatar definitivamente nuestros valores patrios, de tanta mentira y de tantas falsificaciones ideológicas, que han terminado por desnaturalizar la República, la Constitución, los valores ancestrales y nuestros verdaderos próceres y nuestros grandes valores humanos. Seguramente que un día, podremos rescatar la egregia figura, tan vilipendiada estos años, de JOSE ANTONIO PAEZ, para la historia crítica de Venezuela, como el gran Centauro de los Llanos, como el gran adalid de Carabobo, sin el cual, no hubiese sido posible, sellar nuestra gesta emancipadora; regresar a BOLÍVAR, al Panteón Nacional, junto a nuestros héroes y próceres de la independencia, desde donde lo sacaron, un aciago e infortunado día, profanándose sus huesos, para disfrazarlo de Patria, de República, de Constitución y de valores patrios, convirtiéndole en un grotesco <Comodín de Ferias>; y al Más Ilustre de los Americanos, Generalísimo Don Francisco de Miranda, rescatarlo de la fanfarria patriotera; y otorgarle en un acto público con repercusión internacional, el postergado título de Creador de la Patria Grande Suramericana, y la de Supremo Inspirador de la Gran República de Colombia; y no la de simple Precursor de una Independencia Truncada, a donde lo habían venido relegando, aquellos sedicentes historiadores de nuevo cuño, que confunden la fábula con el relato historio gráfico; y la leyenda y la mitología, con la Dialéctica de la historia...., pero como reza la Escritura: <OPERA SECUNDUM ILLOS>¡¡¡¡¡¡¡¡
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