viernes, 22 de agosto de 2014

18 DE OCTUBRE DE 1945: ¿RETROCESO O REVOLUCIÓN?

OMAR ALBERTO CORREDOR V.
Epilogo del Libro "BASES FUNDACIONALES DE LA INSTITUCIONALIDAD POLÍTICA Y JURÍDICA VENEZOLANA" Una evaluación ética.-
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Dedicado a la periodista MIRTHA RIVERO, autora del excelente Ensayo de historia política, "LA REBELIÓN DE LOS NÁUFRAGOS", que pone de manifiesto las terribles consecuencias de la "Desfenestración Prematura" del gobierno de CARLOS ANDRÉS PÉREZ, con el apoyo irresponsable de una "Clase Política"; que tal como ocurrió en octubre de 1945, no supo esperar con paciencia, el curso pacífico y democrático, de un proceso político que nunca debió interrumpirse.-
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EPILOGO PROSPECTIVO: UNA MIRADA RETROSPECTIVA AL 18 DE OCTUBRE DE 1945. SUS EFECTOS INMEDIATOS Y SUS CONSECUENCIAS FUTURAS.  REVOLUCION O RETROCESO?

“EL DERROCAMIENTO DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL PRESIDIDO POR EL GENERAL ISAIAS MEDINA ANGARITA, SIGNIFICÓ UNA TOTAL RUPTURA, NO SOLO DEL ORDEN INSTITUCIONAL DEMOCRÁTICO QUE REPRESENTABA CON TODA LEGITIMIDAD AQUEL GOBIERNO, SINO LA IRREMEDIABLE INTERRUPCIÓN DE UN PROCESO EJEMPLAR DE CONSTRUCCIÓN DEMOCRÁTICA SÓLIDA, QUE HUBIERA PODIDO EVITARLE AL PAÍS, LOS GRANDES ERRORES DE CONDUCCIÓN, DESVIACIÓN DE FINES Y ADULTERACIÓN DE LA IDENTIDAD DE LAS INSTITUCIONES QUE HAN OCURRIDO, COMO CONSECUENCIA DIRECTA DE AQUEL SUCESO, DESDE ENTONCES HASTA EL PRESENTE, Y QUE HOY CONSTITUYE LA CAUSA PRINCIPAL DE LOS GRANDES PROBLEMAS POLÍTICOS, ECONÓMICOS, SOCIALES E INSTITUCIONALES QUE VENEZUELA VIENE PADECIENDO”  
   (ARTURO  USLAR PIETRI, “Golpe y Estado”, Grupo Edit. Norma, 1992).
Este Capítulo está escrito, casi enteramente de memoria, sin palabras hechas, sin frases preconcebidas, sin abundosas citas; solamente las ideas, los conceptos y la más sencilla historiografía de los hechos que hemos podido “RECOPILAR”, en muchos años de oír y leer “historias”; “cuentos”, y testimonios proferidos por personajes honorables, por hombres creíbles; por familiares, amigos y venezolanos muy cercanos, que vivieron, sintieron y sufrieron en última instancia, los sucesos y las consecuencias de aquella fecha aciaga, que quedó marcada con la tinta indeleble de los acontecimientos trascendentes. Podría decirse, sin ambages, que está escrito con el corazón en la mano.
Aquí se expresan opiniones, comentarios, algunos inéditos, lo cual al final envuelven puntos de vista personales, visiones prejuiciadas y juicios de valor, pero con una contundente, coherente y fundamentada relación de los hechos, que se constituyen en aproximaciones a la verdad histórica e institucional, por cuanto la verdad total no existe; es simplemente una ENTELEQUIA.  A la hora del análisis hay que reivindicar esa “verdad”, o esa aproximación; la ETICA de los hechos y las condiciones históricas objetivas de cada época analizada, sin extrapolaciones absurdas, sin eufemismos inútiles, si no se quiere encarar simples ideologías, con el desprecio absoluto de la realidad. Los hechos están allí, palpables, tangibles, no pueden esconderse ni soslayarse; y poseen una fuerte contundencia, que hablan por sí mismos.
MAHATMA GANDHI, en su denodado afán de buscar la verdad de todos los acontecimientos de la vida, creó la técnica del SATYAGRAHA, que se traduce como “La persistencia de la Verdad”.  La premisa básica de esta técnica, consiste en que ningún hombre capta la verdad total, por lo que no tiene derecho alguno de imponer su interpretación de la verdad particular a los demás.  Sin embargo, tiene el pleno derecho y el deber moral de oponerse a todo lo que le parezca INCORRECTO, de las ideas contrarias.  De allí, que el hombre que practica esta “Técnica”, se niega a cooperar y a conciliar con un sistema social o político que esté asentado sobre la “INMORALIDAD” de las ideas y de los conceptos, que el propio sistema enarbola.  En ese orden de ideas, la violencia superior impone un enfoque de la verdad al otro.  La victoria no implica necesariamente, que los triunfadores tengan más autoridad moral que sus adversarios, aunque los vencedores han esgrimido siempre este argumento.
En los procesos políticos, los vencedores pretenden siempre imponer “sus verdades”, y sus concepciones a los vencidos. Así sucede en todos los tiempos, así sucedió aquel 18 de octubre de 1945, cuando se soltaron las amarras de la impaciencia de una “Clase Política”, coaligada con un grupo de militares de nivel medio, ostensiblemente ansiosos de acceder al poder, solamente para escalar los altos mandos del ejército, que se les habían negado desde tiempo atrás.  El Partido ACCION DEMOCRATICA accedía al poder, por estas ambiciones no satisfechas, y de la mano de aquellos oficiales “CONJURADOS” de la  “UNION PATRIOTICA MILITAR”, sin programa alternativo alguno frente al país; sin proyecto político definido; sin respuestas convincentes de justificación, y ante el mismo estupor de sus propios militantes, por aquella insólita asonada insurreccional, a escasos meses de finalizar el período constitucional.
Triunfante ya la insurrección, comenzaría a proferir la “VERDAD”  de los vencedores. “TERMINA LA LARGA DICTADURA GOMECISTA, PERPETUADA POR SUS CAUSAHABIENTES LOPEZ CONTRERAS Y MEDINA”;  “HOY SE INICIA NUESTRA SEGUNDA Y DEFINITIVA INDEPENDENCIA”;  “EL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, HARÁ ENJUICIAR COMO REOS DE PECULADO A LOS PERSONEROS RESPONSABLES DE LOS MALES ADMINISTRATIVOS PADECIDOS POR LA REPUBLICA, DURANTE LOS GOBIERNOS QUE SE HAN SUCEDIDO DESDE FINALES DEL SIGLO PASADO”.  Nuestros “Nuevos Libertadores”, se erigían de esta manera, en defensores de la “Democracia” y en Juzgadores de “oficio” de la Moral Pública.  Las reacciones favorables hacia la insurrección y las solidaridades automáticas de los grupos de presión y de la Embajada Norteamericana, no se hicieron esperar. El Diario “LA ESFERA”, en su edición del 23 de octubre de 1945 (El periódico no apareció los días 19, 20, 21 y 22 de octubre), reseña en su página editorial:  “LOS SECTORES ECONÓMICOS RESPALDAN A LA JUNTA REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO; EL SECTOR GANADERO Y EL DE LA INDUSTRIA OFRECIERON SU RESPALDO AL GOBIERNO”.  “EL HERALDO”, por su parte, ofrecía dos titulares de Primera Página, en su edición del 30 de octubre (La primera después del golpe militar):
EXCLUSIVO”: “LOS EE.UU. RECONOCIERON AL NUEVO GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE VENEZUELA, DESPUES DE CONSULTAS CON LOS DEMÁS GOBIERNOS AMERICANOS”; “EXCLUSIVO PARA EL HERALDO”, WASHINGTON, OCT. 30 (AP)  “LOS INTERESES PETROLEROS NORTEAMERICANOS EN ESTA, CREEN QUE EL REGIMEN DE BETANCOURT ES MAS DEMOCRÁTICO QUE EL ANTIGUO RÉGIMEN DE MEDINA, Y ASEGURAN QUE NO HABRÁ DIFICULTADES SERIAS ENTRE ESTADOS UNIDOS Y VENEZUELA, ACERCA DE LA PRODUCCIÓN PETROLERA NI LA PROPIEDAD DE LAS EXPLOTACIONES PETROLERAS EN EL PAÍS”.
De hecho, tanto los sectores económicos del país, como la Embajada de los Estados Unidos en Venezuela, conocían con antelación la conjura insurreccional contra el Gobierno del Presidente MEDINA ANGARITA, y venían mostrando claras simpatías hacia los sediciosos.  Incluso se comentaba, que algunos personajes de la banca y de la economía, tenían sus hijos y familiares estudiando en la Escuela Militar, y conocían sobre las intenciones de “LOS CONJURADOS”, de sublevar a aquellos “jovencitos” cadetes, para rendir y doblegar al Presidente MEDINA; seguros como estaban, de que la conducta moral y el talante democrático y ético del Presidente, “le impediría” atacar a la Academia Militar, que era su “Hija Predilecta”, y en donde había contribuido a formar, como profesor de la misma, y con un profundo sentimiento de afecto hacia la institución, a cientos de oficiales, muchos de los cuales habían sido sus alumnos, y que hoy se encontraban en las filas de la insurrección. En otras palabras, más duras, pero sin duda, más realistas, aquellos jóvenes cadetes, irían a servir de “ESCUDOS HUMANOS” para rendir el coraje y la dignidad del Presidente MEDINA ANGARITA.  El propio General, desde su destierro en NUEVA YORK, narraba con gran dolor estos últimos acontecimientos:
“….En conversaciones con algunos de los jefes, tuve la oportunidad de significarles, que no deseaba atacar la Escuela Militar, o por lo menos detener su ataque lo más posible, conservando todavía el íntimo deseo de mantener alejados de la lucha a los cadetes, jóvenes todos en edad escolar, cuyas familias los habían entregado al gobierno, para su formación moral y profesional, sin considerarse ellos, por nuestras leyes, en servicio militar activo, pero los oficiales dirigentes del golpe, no tuvieron escrúpulos de naturaleza alguna, y lanzaron a éstos adolescentes a la lucha armada y a la insurrección. Algunos de los oficiales que me acompañaban en el Cuartel “AMBROSIO PLAZA”, y que pocas horas antes habían ratificado su lealtad al gobierno, se pasaron a las filas de los rebeldes…” (Aparentemente por la indecisión del Presidente MEDINA de atacar y recuperar el Palacio de Miraflóres, cuyo cuartel estaba siendo “defendido” por cadetes de la Academia Militar).   En todo caso, ya las guarniciones de Maracay y las instalaciones de la Academia Militar, estaban en control de los insurrectos.
“……COMO LO EXPRESÉ EN UN DOCUMENTO PÚBLICO…….PARA EVITARLE A MI PAÍS, LOS MALES DE UNA PROLONGADA CONMOCIÓN, DE INSEGURIDAD DE GUERRA CIVIL Y DEL DESPRESTIGIO INTERNACIONAL, NO VACILÉ UN MOMENTO EN SACRIFICAR MI CONDICIÓN POLÍTICA, EL PRESTIGIO DEL GOBIERNO QUE PRESIDÍA, MI SITUACIÓN MATERIAL Y LA DE LOS MÍOS, Y HASTA EL CONCEPTO QUE SOBRE MI VALOR DE SOLDADO PODRÍAN FORMARSE…..” “YA DETENIDO EN LA ESCUELA MILITAR, TUVE TODAVÍA UNA OPORTUNIDAD MÁS DE DEMOSTRAR MI PROFUNDO AMOR POR VENEZUELA, CUANDO EXPRESÉ A UNO DE LOS CONSPIRADORES, QUE PARA EVITARLE MALES AL PAÍS, NO ENTREGARAN EL GOBIERNO A NINGÚN PARTIDO POLÍTICO, NUEVO ERROR QUE SIN EMBARGO ELLOS COMETIERON…..” “ESTE SUPREMO SACRIFICIO LO HICE POR HONDA CONVICCIÓN, Y NO CON MIRAS A QUE SE RECONOCIERA ALGUN DÍA. PERO SIN EMBARGO, ALGÚN DÍA, LA CONCIENCIA DE VENEZUELA HABRÁ DE DECIR, QUE ISAIAS MEDINA ANGARITA, PUESTO EN LA TREMENDA DISYUNTIVA DE SACRIFICAR SU PERSONA O ENSANGRENTAR SU TIERRA, NO VACILÓ EN SACRIFICAR SU PERSONA. ESTA ES LA HISTORIA DE LO QUE PASÓ EL 18 DE OCTUBRE DE 1945, UN DÍA, EN EL QUE, CONTRA LO QUE PUEDAN DECIR LOS MEZQUINOS O LOS IRREFLEXIVOS, CUMPLÍ CON EL DEBER DE VENEZOLANO, COMO YO LO ENTIENDO”.  (Isaías Medina Angarita, “Cuatro Años de Democracia”, Editorial Pensamiento Vivo C.A. Caracas, 1963).
Es increíble la visión auténticamente premonitoria del General MEDINA, sobre aquellos sucesos, y la trascendencia de éstos, a través del tiempo.  Hoy más que nunca, quedan palmariamente claros, los motivos subalternos y deleznables de la insurrección.  De nuevo,  la alevosía, la vesania y la traición. De nuevo, el país contemplaba asombrado, después de casi una década de paz, de amplias libertades políticas y ciudadanas, de creación de instituciones fundamentales para el desarrollo del Estado; sin presos ni desterrados políticos, la restauración de las prisiones, de las persecuciones y de los destierros por razones políticas.
La edición del 30 de noviembre de 1945, del DIARIO “EL NACIONAL”, reseñaba:
“DESTERRADOS MEDINA, LOPEZ CONTRERAS Y 14 FUNCIONARIOS”.  “DECLARACIÓN DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO, QUE INFORMA A LA NACIÓN QUE ACORDÓ EXTRAÑAR DEL TERRITORIO DE LA REPÚBLICA, A LOS SIGUIENTES CIUDADANOS: GENERAL ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS; GENERAL ISAIAS MEDINA ANGARITA; DR. ARTURO USLAR PIETRI; DR. MANUEL SILVEIRA; DR. LUIS GERÓNIMO PIETRI; ING. TOMAS PACANINS; CORONEL DELFÍN BECERRA; DIEGO NUCETE SARDI; CORONEL ULPIANO VARELA; CORONEL RUPERTO VELAZCO; CORONEL ANTONIO ELEAZAR NIÑO; CORONEL MIGUEL ANGEL TORRES; CORONEL LUIS ROMERO ARJONA; CORONEL ANTONIO MARIA AREVALO; DR. OVIDIO PEREZ AGREDA; y GENERAL VICENCIO PEREZ SOTO”.  En el mismo día, declaraba el ex presidente MEDINA, desde Miami: “Hoy somos exilados del Gobierno de Venezuela”.
En la página editorial de la misma edición del 30 de octubre de 1945, reseñaba el Diario “EL NACIONAL”: “PRESOS 18 PROMINENTES LOPEZCONTRERISTAS”; “DURANTE LA NOCHE DE AYER, LA JUNTA REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO, PROCEDIÓ A ORDENAR LA DETENCIÓN DE PERSONAJES ADICTOS A LOPEZ CONTRERAS. A CONTINUACIÓN LA LISTA DE DETENIDOS: (supuestamente para esclarecer denuncias sobre hechos o actos contrarios a la Revolución): DR. TULIO CHIOSSONE; DR. ALFONSO MEJÍAS; DR. JULIO GARCIA ALVAREZ; DR. F. GUEVARA NUÑEZ; DR. GREGORIO PRATO; DR. TRINO RAMIREZ; DR. ANTONIO RAMON RIVERO VAZQUEZ; DR. LUIS VILLAMIZAR; DR. JORGE MORRISON; DR. RAMON MENDEZ MORA; DR. JULIO E.  SANCHEZ; MIGUEL ANGEL CANTOR; TITO YANEZ; FRANCISCO ANGOLA; GABRIEL SANCHEZ; OVIDIO MARQUEZ y ALFREDO REYES”.
Si iniciaban los desmanes oficiales, las detenciones arbitrarias y los ataques alevosos a la libertad de expresión. Un flujo incesante de noticias, copaban las primeras páginas de los diarios capitalinos.
DIARIO “EL NACIONAL”,  5  de enero de 1946:
“INCAUTACIÓN DE LA EMPRESA EDITORIAL “AHORA” POR ORDEN DE LA GOBERNACIÓN”.
“En las primeras horas de la mañana de ayer, fue preso por orden de la Gobernación del Distrito Federal, el señor EDMUNDO SUEGART, tenedor de la mayoría de acciones de la Compañía Anónima Editorial AHORA. Las autoridades están haciendo una investigación en torno a las actividades de la empresa, y ese es el motivo de la detención del señor SUEGART. Al principio se creyó que la medida había sido tomada por la Gobernación, en virtud de que en los talleres de la editorial “AHORA” es editado el Semanario “EL DEMOCRATA”, órgano que ha venido criticando medidas tomadas por la Junta Revolucionaria de Gobierno. Por otra parte, ayer fue arrestada la señorita LETICIA OSUNA, hermana de RAUL OSUNA, director del Semanario. Ayer tarde, la Prefectura del Departamento Libertador, adscrita a la Gobernación del D.F. y por orden de la Junta Revolucionaria de Gobierno, incautó los bienes de la compañía Editorial “AHORA”. El Prefecto ALEJANDRO AVILA CHACIN, y el Comandante de la Policía, Teniente MARTIN MARQUEZ AÑEZ, practicaron la medida personalmente”.
EL NACIONAL”, Diciembre 28 de 1945”:
“Suprimido El MORROCOY AZUL”
“Profunda sorpresa y verdadera indignación, produjo en esta redacción como en las oficinas de los demás  periódicos caraqueños, la noticia de que ayer tarde había sido suprimido el Semanario humorístico EL MORROCOY AZUL, por drástica disposición del Ministro de Relaciones Interiores, Señor VALMORE RODRIGUEZ; inmediatamente nos trasladamos al edificio donde se redactaba el apreciado colega. GARCIA MALDONADO (Su director), fue contundente en sus declaraciones: “Estoy estupefacto, nunca me imaginé que la Junta Revolucionaria nos hiciera esto…”  “En efecto-dice “EL NACIONAL”- Las maquinas de escribir que ornaban el lugar, los escritorios y demás utensilios de combate, habían sido confiscados por la Comisión Sustanciadota ante la cual responderá EL MORROCOY AZUL, por los delitos (sic) que se le imputan. En igual sentido, nos declararon AQUILES NAZOA; CARLOS IRAZABAL; MARIO GARCIA AROCHA (socio industrial del periódico), VICTOR SIMONE y demás colaboradores del Semanario. GARCIA AROCHA nos informó, que acababa de renunciar a la Junta de Abastecimiento, y que desde ese mismo instante se pasaba a la oposición, inscribiéndose en UNION REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD)”.

EL UNIVERSAL”, mayo 5 de 1946:
“El pasado  sábado fue detenido en horas de la noche, el Sr. H. NARVAEZ ALFONSO, Director de “EL HERALDO”, por haber publicado en la edición respectiva de dicho Diario, correspondiente al 4 de los corrientes, bajo la forma de Remitido, la carta del DR. ARTURO USLAR PIETRI para el señor Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno”.                                 
EL NACIONAL”, mayo 6 de 1946:
“Fue puesto en libertad el Señor H. NARVAEZ ALFONSO, Director de “EL HERALDO”, después de varias horas de detención y de un cuidadoso (sic) interrogatorio, durante el cual, el periodista aclaró (sic) que se trataba de una publicación negociada (sic) con antelación (?) Con la redacción del periódico”.
EL NACIONAL”, OCT. 24 DE 1945:
“El Partido Comunista de Venezuela (PCV) se dirige a la Junta Revolucionaria de Gobierno”: “A nombre del Comité Regional del Partido Comunista de Venezuela en el D.F., me dirijo a la Junta Revolucionaria de Gobierno, para ponerla en conocimiento, de una serie de hechos contra nuestro Partido, que están creando un estado de zozobra y llevando confusión a las masas populares. Estos hechos son: El Allanamiento de casas de militantes de nuestra organización, en busca de armas que no tenemos; el impedimento a numerosos militantes nuestros, especialmente en EL VALLE, de repartir el Comunicado donde fijamos posición ante esa Junta Revolucionaria; ayer fue asaltado el local de nuestro Partido en la Parroquia San José….”
La hipersensibilidad a la crítica de la oposición al régimen de Gobierno “Revolucionario”, se hizo patente desde las primeras de cambio de Administración, es decir, a los pocos días del triunfo de la insurrección del 18 de octubre; y el DIARIO EL NACIONAL, en su edición del 27 de octubre de 1945, recoge las insólitas disposiciones de la Junta Revolucionaria de Gobierno, contra la libertad de expresión y de información.
“EL NACIONAL”  27 DE OCTUBRE DE 1945:
“La Junta Revolucionaria de Gobierno ha autorizado al Encargado del Ministerio de Relaciones Interiores, para dar las siguientes declaraciones:
“Es propósito definido y categórico del Gobierno el de garantizar las libertades públicas….Pero por razones de Seguridad Pública y en defensa del orden de cosas revolucionario (?), ha acordado lo siguiente: 1.- Queda prohibida la publicación por la prensa de toda noticia relacionada con movimientos de tropas y otras operaciones o hechos de carácter militar; 2.- Al amparo de la lenidad con la cual ha venido procediendo el Gobierno (¿) elementos del pasado régimen, están intentando públicamente la defensa del pasado y nefasto orden de cosas (¡), derrocado por el ejército y el pueblo unido en recientes históricas jornadas. Ha culminado esta actitud de provocación (sic) ante la Revolución triunfante con el Manifiesto del PDV (Partido Democrático Venezolano), que llega al audaz e inadmisible extremo de calificar (sic) el régimen de corrupción administrativa y autocracia personalista del General ISAIAS MEDINA ANGARITA, que constituyó para Venezuela, el más notable paso de avance…. “Ante esta situación (?), la Junta Revolucionaria de Gobierno, está dispuesta a detener policialmente (sic) a toda persona, que desde las columnas de la prensa, intente, cuando todavía está fresca la sangre de los que cayeron por redimir a Venezuela, de defender (sic) a este……”
Toda esta irrefutable secuencia de hechos, reseñados ampliamente por los diarios capitalinos de entonces,  nos sitúa de manera ostensible frente a un régimen autocrático, conculcador de los derechos humanos fundamentales y las libertades públicas. Estos “LIBERTADORES” de nuevo cuño, se habrían propuesto acabar con toda disidencia política en el país; y las “Bandas Armadas” del Partido ACCION DEMOCRATICA, arremetían con tiros, piedras y palos a cualquier reunión o manifestación opositora, tanto en la ciudad de Caracas como en las principales ciudades del interior de la República. La gente común no podía distinguir, entre los agentes de policía de civil, y los militantes del Partido del “Pueblo”, cuando éstos arremetían violentamente contra las manifestaciones y reuniones políticas, de los partidos que hacían oposición al régimen “Revolucionario”. Los principales blancos de ataque, eran todos los partidos de oposición, especialmente UNION REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD) y el PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA (PCV), a quienes se les tildaba de “Medinístas Camuflados”; y las sedes políticas de estos partidos, eran atacadas por la Policía Civil de Caracas, que no eran otra cosa que militantes adecos, con carnet de autoridad y porte de armas, con licencia para cometer toda clase de desmanes y tropelías, bajo la mirada complaciente del Ministerio de Relaciones Interiores.  Los presos políticos se fueron multiplicando, en proporción al crecimiento de la oposición al régimen de Gobierno, que venía aumentando por todo el país.  Grupos de padres, que manifestaban pacíficamente, contra el tristemente célebre “INCISO ALFARO UCERO” (El principio de educación laica, que prohibía impartir educación católica a los escolares, impuesto en la Ley por el Diputado de Monagas, ALFARO UCERO); y a favor de la Educación Privada, fueron reducidos a palos, y posteriormente encarcelados, bajo la acusación de “Rebelión Civil”. Muchos de esos padres, ingresaban a los calabozos de la Policía Civil de Caracas, con la cabeza y los rostros ensangrentados, y no se les permitió ser curados en algún hospital de la zona.
“EL TROCADERO”, que era un elegante BAR de la ciudad Capital, frecuentado por la sociedad caraqueña, e incluso por el Presidente MEDINA ANGARITA, quien acostumbraba libar algunas copas de fino escocés, fue convertido por obra y gracia de aquella “Revolución Libertadora”, en lugar de reclusión para presos políticos, muchos de los cuales fueron sometidos a infames torturas, según el testimonio de algunos de ellos (a quienes entrevisté personalmente, pero que omito sus nombres por razones obvias).  Las camas con clavos y las laceraciones con electricidad, eran algunos de los métodos de tortura que allí se utilizaron.  Por supuesto que el Gobierno, estuvo negando categóricamente estos hechos, pero ante la multiplicidad de las denuncias, la Asamblea Nacional Constituyente, no tuvo más remedio que designar una Comisión Especial de Diputados para realizar una “exhaustiva” investigación al respecto; y ésta concluyó con un “Informe”, donde se admitía que varios detenidos políticos fueron sometidos a torturas, tanto físicas como psicológicas, cuando se encontraban recluidos en dicho centro.
El Diario “LA ESFERA”, en su edición del 29 de diciembre de 1946, reseña esta información, de manera Lacónica y eufemística, debido a la ostensible censura que privaba en los medios de comunicación.
“LA ESFERA”,  Diciembre 29-1946:
“SI HUBO MALTRATOS CON VARIOS DETENIDOS EN EL “TROCADERO”, INFORMÓ AYER LA COMISIÓN DESIGNADA POR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, PARA HACER LA DEBIDA INVESTIGACIÓN”.
Tres (3) siniestros personajes, que habían desaparecido de la escena política venezolana, volvían sobre sus antiguos fueros: El General JUAN VICENTE GOMEZ; su Lugarteniente, CORONEL ELOY TARAZONA, y el General REPRESALIA, quien siempre se mantuvo junto a los dos primeros.
Resonaban en aquel momento, en los oídos de la CONCIENCIA NACIONAL, las palabras del gran Poeta del Pueblo Venezolano, ANDRES ELOY BLANCO, designado por el Presidente ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS, para el acto simbólico de arrojar los grillos al mar, desde el Torreón del Castillo de Puerto Cabello, en 1936:
“MALDITO EL VENEZOLANO, QUE VUELVA A USAR ESTOS INSTRUMENTOS DE TORTURA Y BARBARIE, CONTRA OTROS COMPATRIOTAS”.
“La historia vuelve a repetirse”, como tarareaban algunos citadinos, en la Plaza Bolívar de Caracas, la letra de una canción de moda; y el régimen de terror y de persecución política, que había sido enterrado en Venezuela a partir de 1936; regresaba ahora, con nuevos y renovados bríos, de la mano de estos “Segundos Libertadores”.  Atrás quedaban los inflamados discursos de los principales líderes del “Partido del Pueblo”, proclamando defender, “Los sagrados derechos políticos de los venezolanos”.  “Todo se lo llevaba el ala de un huracán maldito”, como repetía el poeta, de manera incesante.  Todo se había convertido, de la noche a la mañana, en una simple hojarasca panfletaria de los conspicuos líderes de la “Revolución Venezolana”.
En materia de Administración de Justicia, el panorama no podía ser más desalentador; iríamos a contemplar con verdadero desconcierto y estupor, uno de los más grotescos espectáculos de que se tenga memoria en Venezuela, la creación de un JURADO DE RESPONSABILIDAD CIVIL Y ADMINISTRATIVA, especie de Tribunal de Inquisición política, para “JUZGAR” los males  “padecidos” por la República, desde los mismos inicios del siglo XX; creado en 1946, por los “VENCEDORES” de los sucesos de octubre, y “JUZGADORES” de la moral pública, que no tiene precedente alguno en la historia judicial de Venezuela; ni siquiera en el “Decreto de Guerra a Muerte”; o en el “Tratado de Regularización de la Guerra de Independencia”; dictados ambos por el LIBERTADOR, en momentos dramáticos para el porvenir institucional de la República.
Este “TRIBUNAL”, constituido por conocidos militantes y dirigentes del “Partido del Pueblo”, fue diseñado con el firme y único propósito de condenar a ultranza, a los personeros que considerasen  más prominentes e importantes de los regímenes de gobierno de GOMEZ; LOPEZ CONTRERAS y MEDINA ANGARITA; condenas éstas que se iniciaron emblemáticamente con los dos últimos.
En uno de los procesos judiciales más aberrantes, de que conozca la administración de justicia en el país, durante toda su historia republicana, se crea mediante Decreto Ejecutivo N° 6 de fecha 22 de octubre de 1945, una “COMISIÓN CALIFICADORA DE FUNCIONARIOS PUBLICOS”, integrada por tres destacados miembros de ACCION DEMOCRÁTICA, MARIO GARCIA AROCHA; Teniente MARTIN MARQUEZ AÑEZ (Conjurado de octubre del 45), y LUIS AUGUSTO DUBUC, que tendría entre su más “altruista y justiciera” misión, la de predeterminar a todas aquellas personas que no podrían disponer libremente de sus bienes, ni de los depósitos de dinero en los bancos, como “INDICIADOS” de haber cometido enriquecimiento ilícito por supuestos abusos en el ejercicio de cargos públicos, y que serían “Juzgados” por un “Tribunal Especial”, que se crearía con tal fin.  En otras palabras, se trataba de los “Preseleccionados” al “CADALSO REVOLUCIONARIO”.  Ciento sesenta y seis (166) compatriotas; la inmensa mayoría de ellos, de probada y reconocida honorabilidad, se encontraban sujetos  a desfilar hacia la GUILLOTINA de la venganza política, y de la retaliación de los “VENCEDORES”.  Estos preseleccionados, deberían presentar una “declaración jurada” de todo su patrimonio, en un lapso no mayor de quince (15) días, imponiéndoles a los enjuiciados, la carga de declarar en tan breve tiempo, la universalidad de todos sus bienes patrimoniales, que de esta arbitraria manera, quedaban sujetos a la investigación y bajo la presunta sospecha de una indebida y dolosa adquisición. De nuevo, el lema que se impondrá en lo sucesivo: “APRESAR O DISPARAR PRIMERO, SEGÚN FUERE EL CASO, Y AVERIGUAR DESPUES”.
Este “TRIBUNAL INQUISIDOR”,  comenzaría la “vista” de la causa, dentro de los cinco (5) días de notificación de los encausados, e iría a dirimir dichas causas, bajo las siguientes premisas:
·       El “JURADO” determinaría la responsabilidad de los indiciados, ateniéndose a los dictados de “La Justicia y de la Equidad”,  apreciados conforme a “Su leal saber y entender”.
·       El “VEREDICTO” (Si es que así pudiese calificársele), debería dictarse dentro de los diez (10) días siguientes al vencimiento de los cinco (5) días de la vista del expediente.
·         En el caso de condena, los bienes pasarían al patrimonio nacional.
·    Contra los fallos dictados por este “Tribunal de Inquisición”, no se concederá apelación ni recurso de revisión de naturaleza alguna (juicios de única instancia, que causan cosa juzgada).
·    Se presume la culpabilidad del encausado, invirtiéndole la CARGA DE LA PRUEBA DE INOCENCIA, frente a una Administración “Omnipotente y Revolucionaria” que lo incrimina, con lo cual se produce una grotesca desigualdad procesal.

Como corolario de todo lo precedente, cabe afirmar sin ambages, y con toda responsabilidad intelectual, que esta exorbitante y grotesca potestad de “Justicia Revolucionaria”, terminó en una ostensible vulneración de los derechos humanos  y procesales, y desgraciadamente, nos presenta el escenario más escabroso, grotesco y dramático de la historia de la Administración de Justicia en Venezuela. Otro desaliento más, a la constante frustración venezolana de aquella época.
Si ahora pasamos, a otra fase de nuestro desprevenido análisis, para buscar la génesis de la crisis de octubre de 1945, y de la asonada militar que se produjo, y las posibles y eventuales justificaciones esgrimidas por los insurrectos, sobre el 18 de octubre, debemos admitir y considerar, que el sector oficialista del Gobierno del Presidente MEDINA ANGARITA, no le dio, o no le supo dar el tratamiento adecuado, a la evolución política de dicha crisis, que experimentó un virulento desarrollo en los meses precedentes al golpe de Estado, y no pudieron, quizás, prever el funesto desenlace que habría de producirse.
Dos hechos emblemáticos, que sucedieron en el último mes, terminaron por desencadenar el acontecimiento final; la súbita e inesperada candidatura del General ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS, a raíz de la patológica inhabilitación mental del DR. DIOGENES ESCALANTE (Candidato de un supuesto consenso);  y la rotunda negativa del Partido Democrático Venezolano (PDV), a discutir la propuesta hecha por ACCION DEMOCRÁTICA, concretada en la siguiente formula: Constitución de un Gobierno Provisional, realizado mediante la elección de un candidato nacional, escogido de acuerdo con la vigente Constitución; proceder a una Reforma Constitucional más integral; y convocatoria a unas elecciones generales, como una consecuencia de esa Reforma.
El Partido de Gobierno (PDV), niega rotundamente la propuesta, defiende la legitimidad constitucional iniciada en 1936, y además, “advierte”,  que no hay premura ni impaciencia para la Reforma Constitucional, y que se propugna que la transformación política en Venezuela, se haga con los menores tropiezos. “Nada aconseja la premura-dice el PDV-y la impaciencia con la que Ustedes desean esa transformación” (“y sugieren que lo que se pretende es un pacífico Golpe de Estado”); aunque este último párrafo es inédito, y se ha negado su autenticidad.
Las diferencias entre estas predicciones del propio sector oficial, y la realidad de los acontecimientos de octubre de 1945, no debiera sorprendernos, pues un político prominente de aquella época, cercano y allegado al sector oficialista, no podía arribar, por más visionario que fuese, a un esquema tan sencillo de la realidad política del momento, y sin quizás imaginar, por un breve asomo de esa realidad, en que esas “diferencias”, irían a ahondarse, y a dar al traste con un gobierno, que estaba a poco tiempo de resignar el mando legítimamente constituido y profundamente democrático; que había dado sobradas muestras de paciencia, de tolerancia política y de diálogo abierto y sincero.  (Ese político prominente, llegó a ser Ministro en uno de los gobiernos de Acción Democrática, que se sucedieron en el país, después de 1958, y según nos relataba, tuvo muchas ocasiones de conversar sobre estos acontecimientos pretéritos,  con personeros fundamentales de la asonada militar del 18 de octubre). Por otra parte, la suerte de la República de aquel momento, no dependía de la decisión de ACCION DEMOCRATICA, sino de los llamados militares conjurados, a quienes nada ni nadie detendrían en sus funestos propósitos; de allí, que huelgan más comentarios sobre el particular, para buscar, como se busca una aguja en un pajar, alguna justificación al Golpe de Estado. 
El propio Presidente MEDINA ANGARITA, desde el destierro, y en un análisis retrospectivo de los motivos del golpe militar, se interrogaba a si mismo, dentro de un razonamiento coloquial:
“Se ha dicho, que la causa del golpe de octubre, fue la candidatura de BIAGGINI, porque ella era la imposición personal mía. El Partido ACCION DEMOCRÁTICA dice que fue a la unión con los militares, porque no quería que se perpetuara ese sistema viciado? y no tuvo idéntico origen la del Dr. ESCALANTE?  Por qué ACCIÓN DEMOCRATICA apoyó a la de ESCALANTE, cuando habría podido atacarla?
Esa interrogante, se quedará definitivamente sin una respuesta adecuada, porque los motivos fueron variados, disímiles y por sobre todo absolutamente incontrastables.
Los áulicos defensores de la “Revolución de Octubre”, más que los motivos para justificar aquella asonada militar, han preferido reivindicar las consecuencias, y los “logros” de la Revolución, bajo el prisma incontrastable de las “medias verdades” y de los juicios de valor, sobre la base ideológica de que, por primera vez, en la historia republicana de Venezuela, se arribaría a la consolidación de una sociedad fundada sobre una Constitución auténtica, producto de una Asamblea Nacional Constituyente, y de una verdadera libertad democrática, gracias a la aplicación de los siguientes principios: Abolición de las diferencias en el ejercicio de los derechos civiles y políticos de los venezolanos, sin distinción de sexo; consagración del voto universal, directo y secreto para todos los ciudadanos; y la elección del primer presidente de la República en elecciones absolutamente libres y trasparentes. Frente a estas “justificaciones”, habría que preguntarse: ¿Para lograr una elección universal, directa y secreta, era necesario una asonada militar, o podría haberse esperado a que se maduraran “las condiciones objetivas” del país, para proponerlo?
Adicionalmente se esgrimen los “grandes logros sociales”, que trajo la “Revolución”, y que habían sido postergados indefinidamente por la larga dictadura GOMECISTA, y por los “causahabientes” de éste, Generales ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS e ISAIAS MEDINA ANGARITA.
Estas “medias verdades”, no llegaron a concretarse ni siquiera en los aspectos eminentemente formales y subjetivos, en que fueron concebidas. Estos exégetas de la “Revolución de Octubre”, no hicieron en aquel entonces, como no lo hacen hoy, otra cosa que sea reproducir las “verdades” que habrían sembrado en la conciencia política de los venezolanos, aquellos “VENCEDORES” de los acontecimientos de octubre, bajo la premisa de la constante histórica, de que los grandes acontecimientos, y fundamentalmente los hechos relevantes y trascendentes, los escriben siempre los triunfadores. De aquellos barros del pasado, provienen los lodos del presente. Solo que la embriaguez de los vencedores, y la carencia total de humildad para administrar “un triunfo” que no habían conquistado por si mismos, terminó por nublarles la óptica de los acontecimientos subsiguientes.
Un testigo de excepción de aquella época, que seguramente muy pocos recuerdan, y que otros no pueden recordar, simplemente porque ya no se encuentran entre nosotros, relataba lo que constituyó una de las más fastuosas celebraciones, en que tuvo el discutido privilegio de participar, y que presagiaba lo que sería el DESIDERATUM de la Revolución triunfante: el primer aniversario de la asonada militar de octubre de 1945, tanto en el Palacio de Miraflóres, como en las distintas casas del “Partido del Pueblo”, en el interior de la República. Esta “celebración” venía precedida de un Decreto, el N° 413, de fecha 14 de octubre de 1946, mediante el cual, la Junta Revolucionaria de Gobierno, declaraba DIA DE FIESTA NACIONAL y de remuneración obligatoria para los trabajadores en general, incluyendo al sector privado, el 18 de octubre, aniversario del “glorioso movimiento revolucionario”, por las razones expuestas, en la motivación del propio Decreto, y de manera especial, “Porque esta gloriosa fecha del 18 de octubre, se viene a agregar a las fiestas patrias que los venezolanos, celebramos por todo lo alto, el 19 de abril, el 5 de julio y el 24 de junio de cada año” Claro está, que se trataba de nuestra “Segunda Independencia”, ya que según nuestros nuevos “Libertadores”, BOLIVAR nos dejó inconclusa la primera. ¡Son cosas veredes, Sancho, habría pronunciado el Ingenioso Hidalgo¡  Para celebrar, “por todo lo alto”, aquella magna fecha patria, se dispensaron, (entiéndase despilfarraron), cuantiosas cajas de WHISKY  ESCOCES para las festividades del Palacio, y para los distintos ministerios y organismos oficiales de la Administración central; y con igual “Prodigalidad”, las del sencillo aguardiente, para ser distribuido a las casas del “Partido del Pueblo”, a todo lo largo y ancho del país. La irremediable “RESACA” de tan magna fecha, duró varios días después del 18 de octubre, y derivó en numerosos desmanes y desordenes callejeros en las parroquias capitalinas de LA VEGA; SAN JOSÉ; CATEDRAL; SAN JUAN; SANTA TERESA y ANTIMANO, así como en las principales ciudades del interior,  en las cuales se registraron algunos heridos por armas de fuego, producidos por “alegres militantes”, que se desplazaban en vehículos particulares y oficiales, “echando tiros al aire”, no obstante las arengas a la población, hechas por el Ciudadano Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, Señor ROMULO BETANCOURT, para que las celebraciones se hiciesen con “Moderación y Austeridad”.
Este hecho, esencialmente anecdótico  que se resalta, no se hace con la maliciosa intención de “desprestigiar” el proceso revolucionario de octubre, sino con la idea de significar, lo que constituyó una conducta generalizada de los grupos de apoyo al gobierno; “implantando el desorden y el sectarismo político, y manteniendo una agitación permanente y el desbarajuste total de la República” (Conducta ésta entre otras,  que fue una de las motivaciones fundamentales para el derrocamiento del gobierno de ROMULO GALLEGOS, el día 24 de noviembre de 1948.
Durante el Gobierno del Presidente ISAIAS MEDINA ANGARITA, hubo sin lugar a dudas, un crecimiento sostenido en todos los rubros de la actividad económica y social; y una importantísima consolidación institucional en todos los aspectos que tienen relación con los derechos humanos y las libertades políticas; con la unidad de la nación; con la implementación de una política coherente del Estado, para darle base jurídica y organicidad a las instituciones públicas; con la creación y complementación de las bases fundacionales del moderno Estado venezolano, tales como la Reforma Petrolera de 1943; la iniciación del Impuesto Sobre la Renta; La Reforma Urbanística de la ciudad Capital; El Servicio de Identificación Nacional con la implementación de su cédula de identidad; y una Reforma Constitucional, para actualizar las disposiciones de la Carta Magna de 1936, al menos en aquellos aspectos de carácter fundamental e ideológico, que se consideró debían adecuarse a los cambios más apremiantes del momento político; y en fin, se realizan una serie de transformaciones importantes, que presentan una idea global y un balance ostensiblemente positivo de la actuación de aquel gobierno, no obstante las grandes limitaciones que privaron en esa época de confrontación bélica a escala planetaria.  No podía calificársele al gobierno, de ineficiente; de ineptitud; y ni siquiera de una marcada corrupción, no obstante reconocer, que ciertamente hubo casos específicos de corruptelas en la cosa pública; pero sin incurrir en exageraciones, extralimitaciones, o de interpretar todo lo negativo que pudo haber tenido esa Administración, bajo la premisa de que solo fue “El vestigio y la continuación del régimen autocrático de JUAN VICENTE GOMEZ”; soslayando el aspecto fundamental del debate político y dialéctico de aquel proceso histórico, para sustituirlo por una racionalización subalterna, acerca de las concepciones y actuaciones políticas pasadas.
Ahora bien, para hacer un balance positivo, y resaltar los logros, que sin duda se consiguieron durante la denominada “Revolución de Octubre, habrá de realizarse un examen objetivo, desprejuiciado y empírico, sobre las decisiones y actuaciones de la Junta Revolucionaria de Gobierno, en particular sujeción al resultado dialéctico de ese proceso de cambios y de renovaciones experimentadas durante el TRIENIO ADECO; y vale afirmar, que habremos de analizar ese resultado, bajo esa premisa, para determinar si fue el producto de decisiones arbitrarias y coyunturales de unos pocos dirigentes, o si por el contrario, fue la consecuencia inmediata y directa de un programa objetivo, sobre una sólida base científica e ideológica de los cambios propuestos,
Comenzaríamos por decir, bajo los términos de nuestra desprevenida y modesta percepción hacia aquel proceso de cambios, que los logros que la “Revolución de Octubre” puede exhibir, y reivindicar como propios, son esencialmente de naturaleza política, y se encuentran estrechamente relacionados con la propuestas hechas por el Partido ACCION DEMOCRATICA, al Partido de Gobierno de entonces, PARTIDO DEMOCRATICO VENEZOLANO (PDV), en los días previos al Golpe de Estado, y que podrían concretarse a lo siguiente:  La elección de un gobierno de carácter provisional, en base a la escogencia de un candidato de consenso nacional, de acuerdo con las previsiones de la Constitución vigente para 1945; proceder de inmediato a una Reforma Constitucional Integral, y la convocatoria a elecciones generales en virtud de dicha Reforma.
En base a aquella propuesta, que se constituiría en el fundamento ideológico del proceso de cambios, que debía impulsar la Junta Revolucionaria de Gobierno a partir del 18 de octubre, el primer logro político que pueda anotarse el nuevo gobierno, será la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que además se cumplió a cabalidad.  En efecto, se llamó a elecciones para aquella Asamblea, las cuales se realizaron el domingo 27 de octubre de 1946, conforme a las previsiones contenidas en el “ESTATUTO PARA LA ELECCION DE REPRESENTANTES A LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE”. El Gobierno reivindicó un hecho, que constituyó un RECORD de carácter fundamental en el continente americano; y por supuesto, inédito en Venezuela, la inscripción en el padrón electoral del 30% de su población.  La Asamblea Nacional Constituyente, por sí sola e independiente de la evaluación de su objetivo y de su resultado, fue sin duda, un logro político extraordinario, que vino a enriquecer, no solo el debate de las ideas en Venezuela, sino que constituyó un acontecimiento institucional de capital importancia, en la conformación de un cuerpo parlamentario sin precedentes en el país; que tuvo un carácter coherente, y que materializó con éxito indiscutible su cometido: Elaborar y aprobar una nueva Constitución Política para Venezuela. La brillante e impecable conducción de aquella, por el gran poeta del pueblo venezolano, ANDRES ELOY BLANCO, la convirtió en una franca y abierta Tribuna para la fructífera discusión política e ideológica. Ello será recordado, como un hito formidable en la historia constitucional de Venezuela.
Pero si bien, la Asamblea Nacional Constituyente, por si misma, fue un logro político extraordinario de la Junta Revolucionaria de Gobierno, no podríamos decir lo mismo del producto de aquella Asamblea: La Constitución de 1947, si la proyectásemos en un análisis comparativo con la Constitución de 1945. Podemos afirmar sin ambages, que al menos en lo que se refiere a sus aspectos fundamentales, la Constitución de 1947, contiene una virtual semejanza a la de 1945.  Tratando de no sacrificar lo fundamental por lo accesorio; o de no anteponer lo subalterno a lo principal, dentro del análisis comparativo, podríamos decir, que en relación a la PARTE DOGMATICA y PRINCIPISTA de ambas Constituciones (DECLARACION PRELIMINAR Y DE PRINCIPIOS; LA NACION Y LA ORGANIZACIÓN POLITICA; EL TERRITORIO Y LA DIVISION POLÍTICA; DE LA NACIONALIDAD; DE LOS DERECHOS Y DEBERES INDIVIDUALES Y SOCIALES; DE LAS GARANTIAS INDIVIDUALES; DEL PODER PUBLICO Y SU EJERCICIO; DEL PODER LEGISLATIVO Y DE LA FORMACION DE LAS LEYES; DE LA COMPOSICIÓN DE LAS CÁMARAS LEGISLATIVAS); contienen similares previsiones constitucionales, con algunos cambios diferenciales en las denominaciones, y un reacomodo de las materias y de los capítulos consagrados a éstas. En relación al título correspondiente a la Soberanía y al Poder Público, mantienen disposiciones bastante semejantes y no se observan diferencias o modificaciones sustanciales, sino solo la referida al capítulo “DEL SUFRAGIO”, concerniente a quienes se consideran como sujetos activos de ese derecho (ELECTORES), en la cual existe una clara diferencia conceptual.  La Constitución de 1945, le garantiza el derecho al sufragio a los venezolanos, sin distinción de sexo, (que fue precisamente una de las modificaciones que se introdujeron con respecto a la Constitución de 1936), que sean mayores de edad (de 21 años, que era el nivel de mayoridad consagrado en el Código Civil), que sepan leer y escribir (Concepción que prevalecía sobre el grado y el nivel de conciencia política del elector, ya que el analfabetismo se consideraba como una verdadera  DISCAPACIDAD intelectual y política del ciudadano), que no estuviera sujeto a interdicción civil ni a inhabilitación política derivada de una sentencia penal. El sufragio de las mujeres estaba limitado al ejercicio de este derecho para la formación de los consejos municipales (artículo 32, ordinal 14); lo que ciertamente se consideraba una limitación inaceptable, para el ejercicio de ese derecho sin distinciones de sexo.
En la Constitución de 1947, en su artículo 81, se establece en relación al sufragio activo, lo siguiente: “Son electores todos los venezolanos, hombres y mujeres, mayores de 18 años (rebajando el nivel de mayoridad de 21 a 18, consagrado en el Código Civil vigente), y se elimina la condición de alfabeta del elector, que establecía la Constitución de 1945. Este último cambio es muy importante de destacar, porque el mismo supone una nueva concepción ideológica del constituyente, con relación a la condición y capacidad indispensable del elector, para adquirir y ejercer cabalmente la conciencia política y ciudadana. Se mantiene la misma restricción constitucional de 1945, en relación a la interdicción civil y a la inhabilitación política.
Los aspectos relativos a la Familia; la Salud; la Seguridad Social; y el Trabajo y la Educación, se tratan en capítulos separados e individualizados, a diferencia de la de 1945, que engloba todos estos aspectos en el Capítulo correspondiente a los derechos sociales e individuales. Como podrá evidenciarse; y tratando de privilegiar siempre lo fundamental por sobre lo accesorio, como ya lo afirmamos, la única y verdadera diferencia sustancial entre ambas constituciones, queda reducida al aspecto conceptual del sufragio activo; pero sin entrar a fondo, a analizar, las conveniencias o inconveniencias de ese cambio sustancial y conceptual, uno se pregunta: ¿Estaría en ese momento histórico, plenamente madura la conciencia nacional, y las condiciones objetivas, para asimilar ese cambio de patrón de conducta cívica y ciudadana?, y le deja la respuesta a la historia y a la posteridad.
El 19 de octubre de 1947, al declararse solemnemente clausurada la Asamblea Nacional Constituyente, se proclamaba a los cuatro vientos cardinales, otra de las célebres “VERDADES” de los “VENCEDORES”, que aquella Asamblea Constituyente, había aprobado “La Constitución más auténtica, revolucionaria y democrática de la historia republicana de Venezuela”; por lo cual nos imaginamos, que los juristas e historiadores que se encontraban en aquella sesión, “tosieron discretamente al escuchar tamaña admonición”. En puridad de conceptos y de merecimientos; y reiterando siempre lo fundamental por sobre lo accesorio del análisis, podríamos reiterar, que salvo lo relativo al sufragio activo, la Constitución de 1947, solo había concitado algunas modificaciones, básicamente superficiales y cosméticas, como lo habían venido haciendo con anterioridad, la veintena de constituciones precedentes.
En el campo de las realizaciones materiales, hay muy pocas que contar, para aquel proceso de cambios, auto etiquetado de “Revolucionario”; sin embargo, habría que anotarle a la Junta Revolucionaria de Gobierno, durante el trienio de su gestión administrativa, la construcción de más viviendas populares que en los últimos diez (10) años; de acuerdo a la Memoria y Cuenta de los respectivos Ministerios; pero limitada al aspecto cuantitativo, ya que a partir de un “Estudio Evaluativo” del Ministerio de Obras Públicas, sobre el programa de viviendas hasta 1947, entregado a comienzos de 1951, se detectaron notables defectos de construcción y fallas de suelo en el referido programa, que ponen en serio entredicho los aspectos cualitativos en la edificación de dichas viviendas. Otras realizaciones materiales, a juzgar por los resultados, siguieron el curso normal de una gestión ordinaria de gobierno, que por supuesto, no tuvo características de extraordinaria ni de excepcional, que hubiese que resaltar; precisamente, para no incurrir en mezquindad o desconocimiento intencional, de una obra de gobierno, que presumía de ser prolija en materia de realizaciones públicas; y teniendo muy presente, que ese “ambicioso programa de viviendas”, fue especialmente resaltado por el Señor ROMULO BETANCOURT, en su último Mensaje a la Nación, en 1947; en su condición de Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno.
En el aspecto social institucional, la gestión revolucionaria fue relativa o medianamente pobre, por no decir casi nula.  De acuerdo con el discurso político de la dirigencia del Partido ACCION DEMOCRATICA, como principal partido de oposición a la Administración del Presidente MEDINA ANGARITA, las críticas fundamentales y puntuales de aquella dirigencia en materia de Política Social, se centraron en plantear la  Urgencia de la Reforma Agraria, porque la “dramática situación del campesino venezolano, no admitía más demora”; y que la misma se plasmara en una Ley específica que regulase la materia; mientras el Gobierno del Presidente MEDINA ANGARITA, aducía estar actuando con la prudencia que el caso ameritaba; y había designado una Comisión Evaluadora para la adopción de una Reforma Agraria Integral y coherente; y que la Reforma llegaría en el momento preciso, sin apresuramiento. Producto del arduo y fructífero trabajo de la Comisión, la Ley Agraria se aprueba en septiembre de 1945, con un denso contenido programático, inspirado en una concepción ideológica e institucional de una auténtica justicia social para el campo venezolano, que fue muy bien recibida por todos los sectores políticos, económicos y sociales del país; que no tuvo vigencia práctica, porque a partir del 18 de octubre de aquel año, fue suspendida y abrogada por la Junta de Gobierno, sin ser sustituida de inmediato por otra Ley; y que hubiese podido derivar de la propia “Revolución de Octubre”, dada la “dramática urgencia de su adopción”, como habían proclamado meses atrás, con machacona insistencia.  Sin embargo, se mantiene ese vacío legislativo e institucional (pese a las “urgencias del caso”), hasta la promulgación de una “nueva” Ley Agraria, ya a finales de 1948, que por ironías del destino político del país, tampoco tuvo una vigencia práctica, porque fue igualmente suspendida, y posteriormente abrogada, por la Junta Militar de Gobierno, que derrocó al Gobierno de ROMULO GALLEGOS, en el mismo año de 1948.  Como podrá evidenciarse, el inflamado “discurso social” de ACCION DEMOCRATICA, no pasó de la retórica, con fines de neto tinte demagógico.  Atrás de quedaban de nuevo, “Los desheredados de la tierra”; “La dramática urgencia de su adopción”; “La erradicación del latifundio”; y el lema del “Partido del Pueblo”: “Pan, tierra y trabajo”. En otras palabras: “Con la misma vara que midáis, serás medido”.
En materia petrolera, no hicieron cambio e innovación alguna, pese a las grandes críticas que siguieron profiriendo contra la “Reforma Petrolera de 1943”, a la cual catalogaron de “BLANDENGUE”; y “COMPLACIENTE CON LAS CONCESIONARIAS”, hasta pocos meses antes de la insurrección de octubre; y por una fina ironía del destino, se limitaron a continuar con dicha Reforma.  En efecto, JUAN PABLO PEREZ ALFONSO, a quien en puridad de conceptos y de merecimientos, se le podía calificar de serio y auténtico experto petrolero, designado Ministro de Fomento por la Junta Revolucionaria de Gobierno, absolutamente conciente de la realidad venezolana, e incluso contra el criterio de algunos políticos y dirigentes adecos, devenidos en “Técnicos y Expertos Petroleros de ocasión”, que propugnaban por una “sustancial” Reforma, decide con una gran responsabilidad histórica, que lo enaltece para la posteridad, y con la anuencia (forzada) del Gobierno, mantener la vigencia de la extraordinaria Ley de Hidrocarburos de 1943, no obstante haber salvado su voto en su aprobación, y afirmar, entonces, que esa Ley debería tener una vigencia transitoria y ser modificada en breve tiempo, en sus aspectos básicos. Otra vez fallaba la “programación revolucionaria”, de quienes en la oposición proponían una postura; y terminaban por hacer lo contrario, desde el gobierno;  una vez más “disparaban primero desde la oposición, y recogían los muertos desde el gobierno”;  una vez más, se repetía hasta el cansancio, una de las estrofas clásicas del Romancero Castellano: “Al Caballero al que la daga lo hiere, si se la sacan lo matan, y si se la dejan se muere”.
Sin pretender cuestionar la autenticidad y la legitimidad de los resultados electorales de la Constituyente, sin duda alguna que inobjetables, desde el punto de vista formal y de la finalidad perseguida; en las dos campañas electorales habidas durante el TRIENIO ADECO, (para la Constituyente y para elegir Presidente de la República), se cometieron ostensibles tropelías y fraudes electorales, además de los grotescos ventajismos, que dejaron sembrados en la conciencia nacional; junto a evidentes vicios para manipular la voluntad popular. Como era del conocimiento público de aquella época, el PADRON ELECTORAL, se manejaba en las Casas Distritales del Partido ACCION DEMOCRATICA, que se multiplicaron a granel por todo el país, a partir del 18 de octubre de 1945. El Consejo Supremo Electoral y las Juntas Electorales Regionales de los diferentes Estados de la República, no solo estaban integrados en su “totalidad” por conocidos militantes, y algunos “simpatizantes” del “Partido del Pueblo”, sino como relataban algunos ex militantes de dicho partido, que fueron “testigos de excepción” de aquellos comicios; en estos centros, se terminaban de “elaborar” las actas de escrutinio y de totalización de votos, tanto para las elecciones legislativas como para la elección del Presidente de la República.  Desde esa época, nace precisamente la “TECNICA ELECTORAL”, para manipular la voluntad popular de los venezolanos, que vendría a predominar por varias décadas, aunque con una técnica más depurada: “ACTA MATA VOTO”. Las llamadas inconsistencias numéricas, en los centros electorales tanto de Caracas como de las principales ciudades del interior del país,  se sucedieron con inusitada frecuencia; casi todos los centros reportaron más electores votantes, que electores inscritos; y como dato curiosamente anecdótico, a ser reseñado, obtenido de los archivos de una “fuente confiable” del Partido ACCION DEMOCRATICA del Estado Miranda, entre el 6 de enero de 1948, fecha en que resulta electo ROMULO GALLEGOS como Presidente de la República; y el 16 de febrero del mismo año, en la que tomó posesión de la Presidencia, se le entregaron a los organismos electorales, “nuevas” actas de escrutinios, con resultados alterados y  “ratificados” de las recientes elecciones, equivalentes al 32% de todas las actas de ese Estado.
Con verdadero estupor, los habitantes de la ciudad Capital, y del interior del país, en las regiones más densamente pobladas de éste, contemplaban las largas caravanas de autobuses y camiones oficiales, de los Ministerios de Obras Públicas y de Sanidad y Asistencia Social, trasladando los electores hacia los diversos centros de votación, muchos de los cuales sufragaban varias veces, de acuerdo al incesante itinerario y recorrido de aquellos vehículos oficiales. En algunas mesas de votación, se observaba igualmente, como “diligentes y preparados instructores de oficio”, acompañaban a los electores analfabetas, con la finalidad de “enseñarlos a votar”.
Aún cuando en aquella época, no se disponía de una base estadística confiable, los cálculos aproximados con los cuales se contaban, presentaban los siguientes guarismos: En las áreas urbanas de las grandes ciudades, como Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, San Cristóbal y Coro de la Región Centro Occidental del país; y de Barcelona y Cumaná de la Región Oriental, el nivel de analfabetismo se remontaba aproximadamente al 32% de sus habitantes; y en las zonas rurales y campesinas del país, llegaría alrededor del 78% de esa población. Estas cifras eran realmente alarmantes, y prudencialmente convenientes de tomarlas en consideración; para diseñar la base ideológica y logística, a la hora de elaborar las leyes electorales; pero sin embargo, no llamaron la atención de ningún sector político o institucional del país.
En el campo de la moral pública administrativa, no pudo ser mayor el DESBARAJUSTE en el manejo de los dineros del Erario Nacional. En los informes de auditorias oficiales, que se iniciaron a partir de 1951, para “examinar” las cuentas públicas durante el “TRIENIO REVOLUCIONARIO 1945-1948”, se detectaron tantas irregularidades administrativas, que los auditores oficiales, terminaron por afirmar, que aquellas “cuentas”; si es que pudieran calificarse como tales, eran prácticamente INAUDITABLES.  Los referidos Informes dan cuenta de innumerables traslados de partidas presupuestarias, sin destinos definidos; sin soportes contables, ni comprobantes de egresos. En muchos casos, no se consiguieron las órdenes de pago, ni los comprobantes de egresos; solo simples anotaciones de ellos en los libros destinados a los inventarios, sin comprobantes de tesorería ni soportes de especie alguna. En los Ministerios de Relaciones Interiores, y de Obras Públicas Nacionales, se encontraron “Imputaciones de Presupuesto” y Órdenes de Compras, anotadas en Libros de Caja Chica, lo que irónicamente demuestra, que los fondos del Estado se manejaban como MENUDENCIAS, en grandes cantidades de dinero.  De las Oficinas de Ordenación de Pagos; Habilitadurías; Tesorería; y Cajas de esos Ministerios, simplemente desaparecieron por el arte de magia de aquellos “ALQUIMISTAS” de los dineros públicos, balances; informes de auditorias; comprobantes de pagos; órdenes de compra; nóminas de personal contratado; así como infinidad de otras irregularidades, que sería imposible de reseñar en este desprevenido y sencillo capítulo.  Fue tal el grado de corrupción administrativa de entonces, que el propio ROMULO BETANCOURT, a la sazón Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, en su último Mensaje a la Nación sobre la gestión administrativa, presentado en 1947, admitía con una virtual sinceridad, que se habían producido “Hechos de Corrupción” en el año de la cuenta, 1947, y que pese a “los grandes esfuerzos”, no habían podido erradicar, pero que estaban dispuestos a seguir luchando contra ese flagelo, a partir de las iniciativas que tomase el nuevo gobierno, que se acababa de elegir.  De nuevo, TODO SE LO VOLVIA A LLEVAR UN HURACAN MALDITO, como rezaba el poeta; solo que esta vez, barría con las entrañas mismas de la nación.
Los “Segundos y Definitivos Libertadores de Venezuela”; cuyos principales próceres habían prometido rescatar la moralidad administrativa del país; y “Juzgar” a los reos de peculado contra los bienes y dineros del Estado; funcionarios públicos de los “Gobiernos padecidos por la República, desde los propios inicios del siglo XX”; terminaron haciendo lo contrario a todo lo que habían pregonado. En otras palabras, como reza un viejo adagio: “Cansados de dar buenos consejos y reclamar grandes virtudes, solo quedaron para dar los peores ejemplos”.  Todo esto que hemos relatado simplemente, de manera desprevenida, se encuentra en la MEMORIA DEL PAIS; no lo hemos inventado; no lo suponemos, ni es una historia novelada; por el contrario, es la más cruel y contundente realidad de los hechos.  Estos “acontecimientos”, se encuentran en los diarios de la época; en los testimonios de la gente común y sencilla de entonces; en los archivos “desclasificados” de los Ministerios y Organismos públicos, que se habían mantenido ocultos, por el velo corporativo de los “VENCEDORES” del momento; y lo que es más importante y trascendente, se hallan en la conciencia nacional de los venezolanos.  Por supuesto, que estos “acontecimientos”, han concitado y concitan los juicios de valor que aquí se han emitido.  Con ellos, hemos pretendido “REVELAR”, los parámetros de un proceso revolucionario INAUDITO e INCONTRASTABLE, con el proceso pacífico de cambios institucionales y democráticos que aquel interrumpió, en forma por demás abrupta, cruenta, y con ausencia total de objetivos definidos; y en base a una desproporción dialéctica de los cambios propuestos.  Ello lo hace, políticamente cuestionable y moralmente inconcebible.
ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS, había acuñado una frase,  con muchos años de antelación, que resultaría premonitoria para aquel momento dramático de nuestra historia republicana: “TODO LO QUE COMIENZA POR LAS ARMAS, NO TERMINA SINO POR LAS ARMAS”. En efecto, el 24 de noviembre de 1948, los mismos oficiales autodenominados “LOS CONJURADOS”, de la UNION PATRIOTICA MILITAR, que tres años antes, habían llevado de la mano al Partido ACCION DEMOCRATICA, para que condujese los destinos de la República, tras una abrupta asonada militar contra el gobierno constitucional y democrático del Presidente ISAIAS MEDINA ANGARITA, desplazaban ahora del poder político, al mismo Partido de Gobierno, en la cabeza del Presidente ROMULO GALLEGOS; solo que esta vez, asumían el control directo del Estado, en forma incruenta, sin resistencia alguna; silenciosamente. No hubo un disparo; una voz de protesta; ni una sola manifestación en contra. Brillaron por su total ausencia, “las bandas armadas del Partido Acción Democrática”; “Los aguerridos militantes del Partido del Pueblo”; un MUTIS prolongado, se apoderó de la ciudad Capital, derrumbando el mito del apoyo popular del gobierno adeco.  Por ironías del destino político de la nación; y por aquello, de que muchas veces las cosas vuelven al lugar de donde un día salieron, la Junta Militar de Gobierno, restituye el ORDEN CONSTITUCIONAL imperante durante la Presidencia del General ISAIAS MEDINA ANGARITA.  “Para todas las cuestiones de Orden Constitucional-dice el Acta Constitutiva de la Junta de Gobierno- recibirá aplicación la Constitución Nacional del 20 de julio de 1936; reformada el 5 de mayo de 1945, sin perjuicio de que la Junta de Gobierno, le de acatamiento a aquellas disposiciones de carácter progresista de la Constitución Nacional promulgada el 5 de julio de 1947”.
En el país reinaba una calma absoluta, los sempiternos citadinos de la Plaza Bolívar de Caracas, volvían a entonar el estribillo de la canción de moda: “La historia vuelve a repetirse…..”, mientras la prensa caraqueña, daba cuenta del asilo de ROMULO BETANCOURT, en la Embajada de Colombia. Ni un solo prócer de nuestra “Segunda Independencia”, se inmolaba por la patria.
Los nuevos “VENCEDORES”, comenzaban a escribir, la verdadera “Historia Oficial”:
                       EXPOSICIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS A LA NACIÓN
“El 18 de octubre de 1945, el Ejército Nacional, actuó contra un orden de cosas, que la nación consideraba viciado, y las Fuerzas Armadas Nacionales, dieron entonces, un ejemplo de desprendimiento, que fue aplaudido por el pueblo de Venezuela, al no querer para sí el poder, y declinarlo en el único partido que para entonces, hacía oposición al régimen. Al comienzo y pese a la inclusión de dos militares en el gobierno, la actitud de las Fuerzas Armadas fue de absoluto apoliticismo. El Partido Acción Democrática continuó, a pesar de ser un partido nuevo, los vicios políticos que caracterizaron los anteriores gobiernos, aprovechándose seguidamente del poder, para su propio beneficio, implantando el sectarismo político, manteniendo una agitación permanente y trayendo el desbarajuste total a la República. Sin embargo, las Fuerzas Armadas ante los brotes esporádicos de rebeldía de algunos de sus miembros, y a sabiendas de que se sacrificaba a veces, elementos valiosos, reprimió inexorablemente todo intento de subvertir el orden establecido. Llevadas a cabo las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, el pueblo venezolano dio sus votos por quienes creyó intérpretes del sentimiento y del espíritu de la Revolución, pero Acción Democrática capitalizó para ella los resultados, y dio al país una Carta Fundamental, que si bien contiene principios progresistas, adolece de vicios encaminados al ejercicio abusivo del poder. Bajo el imperio de esta Constitución, fue elegido el Presidente de la República, demostrando su voluntad de ser guardián de las instituciones, y mantenerse ajeno a toda ambición de poder. La promesa de concordia fue una nueva esperanza frustrada, pues el Presidente vio sacrificada su libertad de acción por la constante intromisión de su partido, que negaba así, las atribuciones que al mismo tiempo le confirió la Constitución Nacional. Lograda definitivamente la posesión del poder civil por Acción Democrática, la fracción extremista que ha controlado dicho partido, inició una serie de maniobras, tendientes a dominar también las Fuerzas Armadas Nacionales, tratando de sembrar entre ellas, la discordia y la desunión….” “En la mañana de hoy, cuando las Fuerzas Armadas esperaban, que el nombramiento del nuevo gabinete daría lugar al restablecimiento de la tranquilidad, y a un planteamiento sincero de las causas que originaron su alteración, sorprende la decisión tomaba por una organización sindical controlada por el Comité Ejecutivo del Partido Acción Democrática, de declarar la huelga general por razones que las Fuerzas Armadas desconocen; decisión notificada al Comando Militar por un miembro prominente de Acción Democrática, sin que se recibiesen instrucciones algunas del Presidente de la República para contrarrestar la irresponsable orden de huelga, que vendría a ocasionar un colapso económico del país……….” “De la constitución política del nuevo gobierno, en cuya formación,-finaliza la Exposición de la Junta Militar de Gobierno- podemos adelantar que, alejado de todo extremismo, estará formado por hombres de reconocidas virtudes ciudadanas, que garanticen la imparcialidad, honestidad y eficacia que serán distintivos de una administración progresista…..”
En virtud de esa manifestación, integraban el nuevo gabinete ejecutivo, honorables personajes estrechamente ligados al LOPECISMO y al MEDINISMO: LUIS EMILIO GOMEZ RUIZ, Ministro de Relaciones Exteriores; DR. AURELIO ARREAZA, Ministro de Hacienda; DR. PEDRO IGNACIO AGUERREVERE, Ministro de Fomento; Profesor AUGUSTO MIJARES, Ministro de Educación; DR. AMENODORO RANGEL LAMUS, Ministro de Agricultura y Cría; DR. RUBEN CORREDOR, Ministro del Trabajo; y el General JUAN DE DIOS CELIS PAREDES; Gobernador del Distrito Federal; cargo éste último, que había ejercido durante la Administración del Presidente MEDINA ANGARITA.  Ante tales designaciones, muchos venezolanos apenas podían creer lo que estaban presenciando.
De nuevo, la anarquía; el sectarismo; la corrupción y la autocracia que se habían apoderado definitivamente del Partido Acción Democrática, en una METASTASIS DIABOLICA, que penetró todas las fibras del Poder Ejecutivo de la “Segunda Independencia” del país, terminó por provocar la NECROSIS final del pequeño hilo de vitalidad, que le quedaba a aquel régimen de gobierno. Un giro inesperado, se produce ahora en el discurso político de los “VENCEDORES”, dando muestras de amplitud y de tolerancia, y sobre todo, de reconocimiento a valores humanos fundamentales para la recuperación del país que se buscaba.  Serán llamados a compartir responsabilidades de gobierno, conspicuos personajes, vinculados directa e indirectamente a las Administraciones de gobierno de ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS y de ISAIAS MEDINA ANGARITA.
Los dos principales partidos de oposición al gobierno de ACCION DEMOCRATICA, el Partido COPEI, y el Partido UNION REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD), respaldaron de inmediato, a la Junta Militar de Gobierno instaurado aquel 24 de noviembre de 1948; en sendos Comunicados de sus respectivas organizaciones políticas; y añadieron nuevas versiones a la “HISTORIA OFICIAL DE LOS VENCEDORES”.
EL PARTIDO COPEI, se dirige al país en los siguientes términos:
  “Durante estos tres años, en medio de un combate ardoroso, COPEI no dejó un solo instante de señalar a Acción Democrática, las desastrosas consecuencias a las que había necesariamente de conducirle, una política sectaria, orientada por el exclusivismo y la ambición de grupo, dirigida por una caprichosa voluntad que hizo de la arbitrariedad, sistema de gobierno. Llegada al poder entre solemnes compromisos, Acción Democrática, tuvo poco reparo en cumplirlos. Ofreció al constituirse el gobierno provisional, surgido en octubre de 1945, garantizar unas elecciones libres, sin imposición ni parcialización ejecutivista, por ninguna de las corrientes políticas en pugna, y la conciencia nacional sabe plenamente, como se utilizaron sin escrúpulos, los resortes del poder para imponer el triunfo de las candidaturas oficiales. COPEI pudo comprobar, en documentos oficiales, como se hizo uso de los dineros del pueblo venezolano, para fines electoreros, y ante aquella comprobación patente, ni siquiera un gesto pundonoroso tuvieron quienes estaban obligados, a depurar mediante un proceso insospechable, el poder de una acción militar contra los vicios del régimen anterior. Dictada una Constitución que, al lado de innegables medidas progresistas, contenía disposiciones de un interés parcial, no se tuvo escrúpulos en violar aquellos, casi en los mismos momentos de su nacimiento. La seguridad personal y la libertad de transito, fueron irrisorias, cada vez que el régimen se consideró en coartar las de alguna persona; fue un hecho generalmente conocido, la violación sistemática de la correspondencia particular y de las comunicaciones telefónicas; las empresas de radiodifusión se vieron objeto de maniobras diversas, basadas en las omnímodas facultades del Ministerio de Comunicaciones, tendientes a atemorizarlas para que no se transmitieran los programas políticos de oposición o crítica; la discriminación política fue haciéndose cada vez más implacable, hasta en las modestas ocupaciones de servicio de los entes públicos y, en general, un ambiente enrarecido , iba privando cada vez más en la vida nacional….” “…Solo la presencia de las Fuerzas Armadas Nacionales o de las Fuerzas Armadas de Cooperación, pudo garantizar el derecho a la libre expresión del pensamiento político y a la libre manifestación, amenazadas por grupos empujados desde las alturas del mando. Y no satisfecha la fracción, preparó el aseguramiento definitivo del poder militar en sus manos, a través de la inconstitucional Ley de Organización Provisional del Servicio de Policía; la organización de milicias irregulares y la distribución en gran escala, de armas a los cuadros del partido, con el visible objeto de arrasar toda traba constitucional, y suplantar con fines partidistas, la institución armada de la República. En el campo administrativo, el gobierno de Acción Democrática, se hizo sentir por su ineptitud y por su vocación de despilfarro. La fronda burocrática, objeto de sus mejores ataques desde la oposición, proliferó de manera increíble. Y ante la decidida actitud por parte de la oposición, de investigar a fondo el manejo de los caudales públicos, se optó por imponer en los cuerpos legislativos, sistemas tendientes a impedir la verificación y examen preciso de las cuentas…..” “El ilustre escritor llevado a la Presidencia de la República, no fue capaz de ejercer sus atribuciones constitucionales, y se subordinó definitivamente a la voluntad hegemónica del partido, dejándose llevar al desconocimiento de las más solemnes promesas, y a la violación de las normas establecidas en la misma Constitución. El 18 de octubre de 1948, en presencia de un mitin partidista, organizado con la cooperación de despachos oficiales, fue coronada con una intervención, que le exhibió fuera de la postura, que a su elevado cargo correspondía, y le hizo incurrir, en confesiones de subordinación a la voluntad del partido…..” “Las Fuerzas Armadas Nacionales, asumieron por sí, sin intervención partidista, la responsabilidad de quitar a Acción Democrática el poder que había colocado en sus manos en octubre de 1945, y que ésta conservaba, a través de mecanismos electorales controlados por el poder mismo. La manera incruenta de la transformación y la negativa de la ciudadanía de atender llamados de violencia, fue la prueba definitiva, de que la opinión pública, había dejado de acompañar al Partido Acción Democrática, el cual especulaba una apariencia de popularidad forjada con los dineros del pueblo y los medios coactivos del poder, que de los militares recibieron”.
En un Manifiesto, mucho más completo y con un contenido dialéctico e ideológico más denso y preciso, el Partido UNION REPUBLICANA DEMOCRATICA (URD), se expresaba sobre aquellos acontecimientos, de la manera siguiente:
                                       “ORIGEN Y RAZÓN DE LA CRISIS
“El 24 de noviembre, culminó una crisis que había sido planteada el mismo 18 de octubre de 1945. Derribado entonces el gobierno constitucional del General MEDINA, el poder fue entregado por los militares, en manos de un grupo de dirigentes civiles, que de inmediato se empeñó en constituir un régimen de características muy diferentes, por no decir que opuestas, a las de aquel que indicaban el desarrollo histórico de la nación y las necesidades y aspiraciones de los venezolanos. La dirección del partido llevado al poder por el Golpe Militar, parecía carecer de un concepto justo de la revolución democrática, o se dejó arrastrar por ambiciones personalistas y sectarias hacia una política que la deformaba. Así, donde la nación esperaba ver instituidos un régimen de igualdad y libre discusión; una administración responsable y eficaz; un sistema de justicia en las relaciones entre el capital y el trabajo, el grupo director del partido oficial, erigió una hegemonía intolerante y estrecha, que dividió el país en bandos irreconciliables, agravó hasta inauditos límites, la crisis de la producción, y en todo momento, mostrose incapaz para aplicar los inmensos recursos del Estado, a la solución de los problemas nacionales…”
“Constitucionalidad sin base legítima
“Nuestra demanda, de que constituyese, a raíz del golpe, un gobierno imparcial fue rechazada por el grupo imperante. Pero este rechazo, determinó a la larga, el fracaso de toda la política del régimen, y preparó su final colapso. Venezuela entera sabe lo que sucedió después. A través de tres procesos electorales, los dirigentes de Acción Democrática, usaron y abusaron de los resortes del poder, para inclinar en su provecho, la balanza electoral, y ello, en un país como Venezuela, donde toda la vida de la nación, depende casi por entero de una renta fiscal. En cada uno de estos procesos, el acto final, es decir, la emisión del voto y su escrutinio, cumpliendo siempre ante periodistas e intelectuales importados a todo costo, desde los principales centros de la opinión internacional, fue ostensiblemente limpio. Pero ese acto constituyó siempre, la culminación de una empresa sistemática de adulteración de la voluntad del electorado, de coacción y fraude en gran escala…….”
EL FRACASO ADMINISTRATIVO”.
“…En primer término, el régimen mostrose totalmente incapaz para administrar. Los recursos fiscales del Estado venezolano, fueron dilapidados sin plan y sin verdadero control, en iniciativas y proyectos demagógicos, de los cuales, no queda en píe el balance de una sola obra digna de este nombre, a todo lo ancho de la República. En segundo lugar, la Reforma económica y social fue abandonada. Sintiéndose débil, como quedó demostrado a la hora de su caída, el gobierno no se atrevió a acometer ninguna gran empresa de transformación de nuestra realidad nacional. La Reforma Agraria se vio frustrada; la obra de riego y la de vialidad, olvidadas; las relaciones de la nación con las empresas petroleras, fueron dirigidas en forma de favorecer los grandes TRUSTS (sic), a costa de las menores empresas independientes, y la política para con los trabajadores, estuvo inspirada en el servil deseo de someter al trabajador nacional, a los intereses de las compañías extranjeras, y de oponerlo siempre con sectario rencor al patrono venezolano”. “La conocida extensión de los negocios de un alto magnate petrolero, a ramas de la economía nacional de Venezuela, (Rochefeller) mediante la formación de empresas, en las cuales el ERARIO anduvo de brazo con la alta finanza internacional, es la mejor prueba de que el señor GALLEGOS, carece de autoridad, para decir que su derrocamiento, tuvo como fin, satisfacer las aspiraciones de fuerzas económicas, que en más de una ocasión, se mostraron entusiasmadamente satisfechas de la conducta de su gobierno…..”
“Para nosotros, los URREDISTAS, el Golpe de noviembre no tiene diferencias en el terreno de los principios, con el Golpe del 18 de octubre de 1945; y después a lo largo de tres años, los dirigentes de Acción Democrática, entonaron encendidas loas a la oficialidad triunfante, y aceptaron ejercer el poder contra otros sectores democráticos, y lo hicieron agresivamente por el solo título que otorga la fuerza. Ahora, en noviembre de 1948, pretenden acusar como fascistas y traidores, a los mismos oficiales a quienes antes aplaudieron. En cambio, URD, mantiene ante el Golpe del 24 de noviembre, la misma posición que sostuvo ante el del 18 de octubre. Nosotros no entonamos, oportunistas cantos a los militares triunfantes, aunque hacemos justicia a su desprendimiento de ayer y miramos con honda simpatía su declarado propósito de no hacer del poder, otra vez, el privilegio de un partido. Pero al mismo tiempo, no nos creemos autorizados para afirmar, que nuestro ejército o sus jefes, sean fascistas y traidores, ni por ningún motivo, buscamos penetrar sus cuadros, para romper su unidad y su carácter institucional….” (Los subrayados, paréntesis y resaltados son nuestros).
El Manifiesto político que antecede, el cual pudiésemos suscribir plenamente, de la A hasta la Z, como se dice coloquialmente, contiene una desgarradora relación de hechos, que se sucedieron inexorablemente durante el TRIENIO ADECO, y que fueron la triste consecuencia inmediata, directa y concomitante, de haber interrumpido, aquel 18 de octubre, un verdadero proceso de cambios, políticos e institucionales, que parecía indetenible. Este Manifiesto, contiene los testimonios palmarios y veraces, que vivieron en carne propia, los propios actores políticos que lo suscriben, con puntos de vista, advertencias no atendidas y desestimadas por el Partido Acción Democrática en el ejercicio del poder; juicios de valor, y en general, visiones y testimonios, de quienes se constituyeron, en testigos de excepción, de una oportunidad más, donde la desesperanza que producen los hechos tangibles que allí se sucedieron, se convirtió en una mayor frustración, a la originada aquel 18 de octubre de 1945; día fatídico en el cual, se derrumbaron los mitos; se cayeron las máscaras, de aquellos dirigentes de una clase política, que pretendió esconder, sin éxito, el rostro grotesco de la traición.
ROMULO BETANCOURT, escribió un día, que ACCION DEMOCRATICA  había nacido, para sembrar historia; solo que ese partido sembró, en tierra árida; y apenas pudo cosechar el cieno que había en su profundidad. El 18 de octubre, fue quizás, la siembra más dolorosa y traumática de la historia política del siglo XX. Allí se interrumpió un proceso institucional y democrático, con un profundo contenido ético, que había nacido en 1936, y que sin duda hubiese conducido a Venezuela, a una posición verdaderamente paradigmática en el concierto de las naciones del hemisferio, y especialmente de América Latina, con una fuerte y permanente base estructural y ética, en materia económica y social; en materia petrolera; y en relación a los derechos humanos y a la consolidación definitiva de las instituciones democráticas. Como lo hemos repetido hasta la saciedad, el siglo XX venezolano, se inicia en 1936, al decir de MARIANO PICON SALAS, de la mano de ELEAZAR LOPEZ CONTRERAS; y la modernidad institucional y democrática del siglo, se consolida a partir de 1941, con ISAIAS MEDINA ANGARITA. En puridad de conceptos y de merecimientos, son ellos, los protagonistas principales del bautizo y la confirmación sacramental de la democracia venezolana. Por ello, el 18 de octubre, se sembró igualmente en la conciencia nacional, el SINODO terrible de las improvisaciones; del asalto al poder; de la ambición, la felonía y la traición. ACCION DEMOCRATICA, repitió, con abundantes creces, los mismos errores; las mismas inconsecuencias y la misma traición a los principios que pregonaba defender, cuando pasados los años, y sin aprender la lección histórica de aquel 18 de octubre, accedió de nuevo al poder en la década de los años sesenta; después de sufrir destierro, persecuciones; exilios políticos; y todo como resultado del principio de acción y reacción.  Allí, pretendió seguir escribiendo la “HISTORIA OFICIAL DE LOS VENCEDORES”, pero sin éxito alguno; ya que el crimen no paga; la traición no produce dividendos. En los años en que volvió a gobernar, el “PARTIDO DEL PUEBLO”, elevó a niveles inauditos, los índices de las vejaciones; de las torturas; de los prisioneros políticos; de los desaparecidos; y obtuvo el triste RECORD, de haber dilapidado en menos de cinco años, (Primer quinquenio de Carlos Andrés Pérez) el ERARIO PUBLICO DE LA NACION, en una cantidad equivalente a veinte (20) veces el PLAN MARSHALL, con el cual se reconstruyó Europa durante la posguerra. Eran aquellos días, de “La Patria Grande”; de la “Venezuela Saudita”.  En veinticinco (25) años gobernando “de nuevo” al país; solo dejaron RUINA MORAL; DESOLACION Y MISERIA.  Ni un solo error enmendado; ni una sola rectificación.  Las obras materiales de alguna importancia, significaron cuantiosos recursos fiscales, muy superiores a los proyectados.
Durante el gobierno de ROMULO BETANCOURT (1959-1964); autoproclamado eufemística e irónicamente, como “PADRE DE LA DEMOCRACIA VENEZOLANA”; Venezuela vivió bajo un régimen de terror y de constante persecución política, donde prevalecieron de nuevo, las torturas desde los organismos de Seguridad del Estado; y una de las más flagrantes violaciones a los derechos humanos; con una casi permanente suspensión de las garantías constitucionales. Este régimen, concitó a su vez, uno de los movimientos insurreccionales más grandes y dramáticos en la historia de América Latina; que igualmente generó una tremenda ola de represión en todo el país, dentro de un estado de EXCEPCION que duró un quinquenio. Durante la gestión del Segundo Mandato del señor CARLOS ANDRES PEREZ (1989-1993), además de las constantes violaciones a derechos humanos fundamentales; se produjo la primera y más grande insurrección popular que se conozca en Venezuela, los días 27 y 28 de febrero de 1989, como consecuencia inmediata y directa, de la aplicación del  “Paquete de Medidas Económicas”, exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se recuerda como “EL CARACAZO”; “EL SACUDON”; o “EL DIA EN QUE BAJARON LOS CERROS”; allí se cometió el más grande genocidio contra la población, ocurrido en el país, producto de la brutal represión ordenada por el gobierno.  Cálculos conservadores estiman el número de muertos, en aproximadamente cinco mil personas, entre hombres, mujeres y niños, muchos de los cuales, cayeron abaleados por la espalda; pensamos que nunca se sabrá con exactitud el número de víctimas; además de las insurrecciones militares más grandes del siglo XX, los días 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992.  Todo se lo volvía a llevar, el ala de un huracán maldito. De nuevo se volvía a sembrar en el alma nacional, sentimientos de frustración, desolación y miseria. Un poco antes de estas fechas, y bajo el mandato de otro Presidente, electo de las filas de ACCION DEMOCRATICA, el Señor JAIME LUSINCHI (1984-1989), se había producido una horripilante “MATANZA” de humildes pescadores, que fueron salvaje y desprevenidamente asesinados por la espalda, en la población “EL AMPARO” del Estado APURE, por fuerzas de Seguridad del Estado, cuando se desplazaban por el Río, en faenas de pesca.  Este infame GENOCIDIO, fue tristemente conocido como “LA MASACRE DE EL AMPARO”.  Volvía sobre sus antiguos fueros, la grotesca política de la “Revolución de Octubre”: “Apresar o disparar primero, según fuere el caso, y averiguar después”
¿RETROCESO O REVOLUCIÓN?  He allí el dilema, que se nos plantea a los venezolanos de hoy; que necesitamos conocer, de manera perentoria, el pasado, para proyectar el presente y el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos. REVOLUCION¡¡¡ para algunos historiadores, que todavía siguen aferrados a ese inefable pasado; pero a nosotros, venezolanos, que asumimos “LA MEMORIA HISTORICA” del país; solo nos resta decir, compenetrados en el imaginario colectivo de Venezuela; en base a lo precedentemente narrado, que esta funesta secuencia de acontecimientos, no es otra cosa, que la irremediable, concomitante y fatídica consecuencia directa de aquel 18 de octubre de 1945; un día en el cual, se fracturó para la posteridad, el siglo XX venezolano; y que hoy constituye, como se afirma en el EPIGRAFE, la causa principal de los grandes problemas políticos; económicos; sociales e institucionales que Venezuela padece desde entonces.
“HE VISTO DEBAJO DEL SOL-NOS DICE EL ECLESIASTES-LA IMPIEDAD EN LUGAR DEL JUICIO Y LA INIQUIDAD EN EL PUESTO DE LA JUSTICIA”
“POR SUS OBRAS LOS CONOCEREIS”; afirman las Sagradas Escrituras; mientras incesante, se reproduce como una inevitable consecuencia; el “OPERA SECUNDUM  ILLOS”. LAOS DEO¡ 

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